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miércoles, 6 de abril de 2016

El germen de la posmodernidad



"Ni izquierdas, ni derechas", "unidad de destino en lo universal", "social y nacional" o "0% racismo, 100% identidad" son los tópicos que en la mal llamada terceraposición abundan.

Tras mayo del 68, el mundo occidental entró de lleno en lo que ha venido a llamarse la posmodernidad. Vacío ideológico e indefinición, hedonismo abrumador, relativismo de todo tipo -cultural, moral etc.-, eclecticismo ridículo y falta de comropomiso social son, a grandes rasgos, las características de la posmodernidad.

Y ésta -la posmodernidad- como no podía ser de otra forma acabó afectando, además de a los revisionismos pequeñoburgueses comunistas y anarquistas, a la terceraposición.

Se me lanzarán muchos al cuello por lo que diré a continuación, pero me arriesgaré.

Analizaré, aunque sea de forma esquemática, las frases-tópico más utilizadas por los tercerposicionistas -tercerposicionistas en qué nos preguntamos algunos, ya que muchos son, fraseología biensonante aparte, la muy bien conocida derecha reaccionaria fascistizada-.

- Que a estas alturas de la película sigamos pensando que lo de "ni izquierdas ni derechas" convence alguien es cuanto menos, irrisorio. Lejos estoy yo de calificarme a gusto entre las derechas o izquierdas -medio parafraseando a Ramiro Ledesma- pero el hecho es que atendemos a una fase tan avanzada del capitalismo globalista, el cual extiende sus tentáculos de poder por todos los rincones de nuestras vidas, que sólo tiene sentido declararse antisistema y actuar como tal(1). Y si para ello, tenemos que aliarnos con la izquierda -la de verdad, la de Zizek- o con la nueva derecha, pues a ello.

-En cuanto a la ya más que manida -muy a mi pesar- frase, por no decir eslogan, de "unidad de destino en lo universal", el problema no es que ese concepto joseantoniano de Patria sea equivocado -todo lo contrario- sino que está ya tan manoseado que ha perdido toda la profundidad que lo acompañaba. Esto viene provocado por el desgraciado uso que se ha dado al pensamiento, más que profundo, de José Antonio Primo de Rivera, que ha quedado reducido a un par de frases biensonantes. La posmodernidad ha hecho de uno de los pensamientos más peculiares y revolucionarios un mero diván de versos poéticos.(2)

-Para acabar, y no por falta de ridículos aforismos, el conocido "0%racismo, 100% identidad". Entiendo la utilidad de frases y mitos movilizadores a la hora de construir un movimiento social -¿alguno lo pretende de verdad?- pero éste, salvo contadas excepciones, es sólo el pretexto bajo el que se escuda una piara de racistas supremacistas autodenominados "políticamente incorrectos" con miedo a aceptar lo que son. O eso, o son lo bastante estúpidos para creerse estas palabras. Porque digámoslo, que esto lo diga un miembro de Casa Pound tiene cierta credibilidad pero que lo diga alguien que lleva una esvástica tatuada, por poner un ejemplo, no tiene credibilidad alguna.

Este germen de la posmodernidad, como he dicho anteriormente, no está sólo presente en el tercerposicionismo, sino también, y quizá más aún, en las corrientes teóricamente comunistas y anarquistas.

Así, vemos en movilizaciones sociales como las recientes de la "Nuit Debout" pancartas en las que se apreciaban mensajes como: "Ni capitalistas, ni anticapitalistas. Ciudadanos".

Abundan, por desgracia, movilizaciones y reivindicaciones pequeñoburguesas que lo último que hacen es hacer temblar los pilares del sistema.

Con todo esto no pretendo desprestigiar a nadie, sólo hacer ver que si llevamos decenios sin comernos un rosco no es exclusivamente por las trabas que el sistema nos pone.

Este es un ejercicio de (auto)crítica. Sólo a través de ella podremos alcanzar nuestros objetivos.

Por Mario Montero


Notas:

(1) Siguiendo un poco la línea de Eduard Limonov, que decía: «Ya no hay derechas o izquierdas. Ahora sólo está el sistema y los que están contra el sistema».

(2) Para profundizar más en el asunto, un artículo titulado El concepto joseantoniano de Patria del "Equipo Barcino": http://www.plataforma2003.org/esverano03/concepto_patria.htm http://www.plataforma2003.org/esverano03/concepto_patria.htm

viernes, 25 de diciembre de 2015

Karl Marx en José Antonio



Cualquiera que se acerque con un mínimo de interés a la atractiva figura de José Antonio Primo de Rivera como hombre de política, habrá podido observar la radical evolución ideológica que sufrió, en tan solo 3 años, desde la fundación de Falange Española en 1933 hasta su muerte en la cárcel de Alicante en 1936, el Marqués de Estella. Una evolución ideológica que fue propiciada, según algunos, por la escisión de Ramiro Ledesma Ramos de Falange Española de las JONS en 1935 y las lecturas de distintos sindicalistas revolucionarios y la de algunos de los "no conformistas" franceses de la época.


Y si en esta evolución en el pensamiento de José Antonio hubo un filósofo, político o ideólogo que lo influenció marcadamente, ese fue, sin ningún género de dudas, Karl Marx -o Carlos Marx como él prefería llamarlo-. En sus dos últimos años de vida, de 1935 a 1936, se pudo ver reflejado de forma más clara, en sus diversos discursos, las influencias, a parte del ya mencionado Marx, de Ramiro Ledesma Ramos, Ortega y Gasset y los sindicalistas George Sorel y Hubert Lagardelle. Conocida es ya la relación de gran amistad que mantenía José Antonio con el líder sindicalista Ángel Pestaña o sus palabras en 1936 en las que decía que "Donde  Falange  logrará  más  pronto  avivar  las  corrientes de  simpatía  es  en  las  filas  del  viejo  sindicalismo  revolucionario  español". (1)  


Si bien es verdad que en la Falange más embrionaria y en los primeros pasos de José Antonio en ésta se puede observar un marcado antimarxismo considerado por algunos como un "residuo" de su pasado monárquico y reaccionario, esta característica fue progresivamente desapareciendo y llegó a declarar en el diario La  Voz  de  Madrid el 14  de  febrero  de  1936: "Los  antialgo,  sea  lo  que  sea  este  algo,  se  me presentan  imbuidos  de  reminiscencia  del  señoritismo  español,  que  se  opone  irreflexiva, pero  activamente,  a  lo  que  él  no  comparte.  No  soy  ni  antimarxista  siquiera,  ni anticomunista,  ni...  antinada.  Los  anti  están  desterrados  de  mi  léxico  como  si  fueran tapones  para  las  ideas".


Pese a lo que generalmente se cree, Primo de Rivera no citaba a Marx exlucivamente para descalificarlo a él, a su pensamiento y a sus camaradas sino que reconoció en él, al hombre que supo preveer con una cierta exactitud las consecuencias de un sistema, el capitalismo, y criticarlo. Un sistema que ambos -tanto Jośe Antonio como Marx- consideraban injusto e inhumano y al que ambos criticaron con dureza. Tanto es así que en 1935 José Antonio diría, "Desde  el  punto  de  vista  social  va  a  resultar  que,  sin  querer,  voy  a  estar  de  acuerdo  en más  de  un  punto  con  la  crítica  que  hizo  Carlos  Marx.  Como  ahora,  en  realidad  desde  que todos  nos  hemos  lanzado  a  la  política,  tenemos  que  hablar  de  él  constantemente;  como hemos  tenido  todos  que  declararnos  marxistas  o  antimarxistas,  se  presenta  a  Carlos Marx,  por  algunos  –desde  luego,  por  ninguno  de  vosotros–,  como  una  especie  de  urdidor de  sociedades  utópicas.  Incluso  en  letras  de  molde  hemos  visto  aquello  de  "Los  sueños utópicos  de  Carlos  Marx".  Sabéis  de  sobra  que  si  alguien  ha  habido  en  el  mundo  poco soñador,  éste  ha  sido  Carlos  Marx:  implacable,  lo  único  que  hizo  fue  colocarse  ante  la realidad  viva  de  una  organización  económica,  de  la  organización  económica  inglesa  de las  manufacturas  de  Manchester,  y  deducir  que  dentro  de  aquella  estructura  económica estaban  operando  unas  constantes  que  acabarían  por  destruirla.  Esto  dijo  Carlos  Marx  en un  libro  formidablemente  grueso;  tanto,  que  no  lo  pudo  acabar  en  vida;  pero  tan  grueso como  interesante,  esta  es  la  verdad;  libro  de  una  dialéctica  apretadísima  y  de  un  ingenio extraordinario;  un  libro,  como  os  digo,  de  pura  crítica,  en  el  que,  después  de  profetizar  que la  sociedad  montada  sobre  este  sistema  acabaría  destruyéndose,  no  se  molestó  ni siquiera  en  decir  cuándo  iba  a  destruirse  ni  en  qué  forma  iba  a  sobrevenir  la  destrucción. No  hizo  más  que  decir:  dadas  tales  y  cuales  premisas,  deduzco  que  esto  va  a  acabar  mal; y  después  de  eso  se  murió,  incluso  antes  de  haber  publicado  los  tomos  segundo  y  tercero de  su  obra;  y  se  fue  al  otro  mundo  (no  me  atrevo  a  aventurar  que  al  infierno,  porque  sería un  juicio  temerario)  ajeno  por  completo  a  la  sospecha  de  que  algún  día  iba  a  salir  algún antimarxista  español  que  le  encajara  en  la  línea  de  los  poetas. Este  Carlos  Marx  ya  vaticinó  el  fracaso  social  del  capitalismo  sobre  el  cual  estoy departiendo  ahora  con  vosotros.  Vio  que  iban  a  pasar,  por  lo  menos,  estas  cosas: primeramente,  la  aglomeración  de  capital.  Tiene  que  producirla  la  gran  industria.  La pequeña  industria  apenas  operaba  más  que  con  dos  ingredientes:  la  mano  de  obra  y  la primera  materia.  En  las  épocas  de  crisis,  cuando  el  mercado  disminuía,  estas  dos  cosas eran  fáciles  de  reducir:  se  compraba  menos  primera  materia,  se  disminuía  la  mano  de obra  y  se  equilibraba,  aproximadamente,  la  producción  con  la  exigencia  del  mercado;  pero llega  la  gran  industria;  y  la  gran  industria,  aparte  de  ese  elemento  que  se  va  a  llamar  por el  propio  Marx  capital  variable,  emplea  una  enorme  parte  de  sus  reservas  en  capital constante;  una  enorme  parte  que  sobrepuja,  en  mucho,  el  valor  de  las  primeras  materias  y de  la  mano  de  obra;  reúne  grandes  instalaciones  de  maquinaria,  que  no  es  posible  en  un momento  reducir.  De  manera  que  para  que  la  producción  compense  esta  aglomeración  de capital  muerto,  de  capital  irreducible,  no  tiene  más  remedio  la  gran  industria  que  producir a  un  ritmo  enorme,  como  produce;  y  como  a  fuerza  de  aumentar  la  cantidad  llega  a producir  más  barato,  invade  el  terreno  de  las  pequeñas  producciones,  va  arruinándolas una  detrás  de  otra  y  acaba  por  absorberlas. Esta  ley  de  la  aglomeración  del  capital  la  predijo  Marx,  y  aunque  algunos  afirmen  que  no se  ha  cumplido,  estamos  viendo  que  sí,  porque  Europa  y  el  mundo  están  llenos de  trusts,  de  Sindicatos  de  producción  enorme  y  de  otras  cosas  que  vosotros  conocéis mejor  que  yo,  como  son  esos  magníficos  almacenes  de  precio  único,  que  pueden  darse  el lujo  de  vender  a  tipos  de  dumpimg,  sabiendo  que  vosotros  no  podéis  resistir  la competencia  de  unos  meses  y  que  ellos  en  cambio,  compensando  unos  establecimientos con  otros,  unas  sucursales  con  otras,  pueden  esperar  cruzados  de  brazos  nuestro  total aniquilamiento. Segundo  fenómeno  social  que  sobreviene:  la  proletarización.  Los  artesanos  desplazados de  sus  oficios,  los  artesanos  que  eran  dueños  de  su  instrumento  de  producción  y  que, naturalmente,  tienen  que  vender  su  instrumento  de  producción  porque  ya  no  les  sirve  para nada;  los  pequeños  productores,  los  pequeños  comerciantes,  van  siendo  aniquilados económicamente  por  este  avance  ingente,  inmenso,  incontenible,  del  gran  capital  y  acaba incorporándose  al  proletariado,  se  proletarizan.  Marx  lo  describe  con  un  extraordinario acento  dramático  cuando  dice  que  estos  hombres,  después  de  haber  vendido  sus productos,  después  de  haber  vendido  el  instrumento  con  que  elaboran  sus  productos, después  de  haber  vendido  sus  casas,  ya  no  tienen  nada  que  vender,  y  entonces  se  dan cuenta  de  que  ellos  mismos  pueden  una  mercancía,  de  que  su  propio  trabajo  puede  ser una  mercancía,  y  se  lanzan  al  mercado  a  alquilarse  por  una  temporal  esclavitud.  Pues bien:  este  fenómeno  de  la  proletarización  de  masas  enormes  y  de  su  aglomeración  en  las urbes  alrededor  de  las  fábricas  es  otro  de  los  síntomas  de  quiebra  social  del  capitalismo. Y todavía  se  produce  otro,  que  es  la  desocupación[...]". (2)
Para meses más tarde, añadir, "Pero  hay  otra  cosa:  como  la  cantidad  de  productos que  pueden  obtenerse,  dadas  ciertas  medidas  de  primera  materia  y  trabajo,  no  es susceptible  de  ampliación;  como  no  es  posible  para  alcanzar  aquella  cantidad  de productos  disminuir  la  primera  materia,  ¿qué  es  lo  que  hace  el  capitalismo  para  cobrarse el  alquiler  de  los  signos  de  crédito?  Esto:  disminuir  la  retribución,  cobrarse  a  cuenta  de  la parte  que  le  corresponde  a  la  retribución  del  trabajo  en  el  valor  del  producto.  Y  como  en cada  vuelta  de  la  corriente  económica  el  capitalismo  quita  un  bocado,  la  corriente económica  va  estando  cada  vez  más  anémica  y  los  retribuidos  por  bajo  de  lo  justo  van descendiendo  de  la  burguesía  acomodada  a  la  burguesía  baja,  y  de  la  burguesía  baja  al proletariado,  y,  por  otra  parte,  se  acumula  el  capital  en  manos  de  los  capitalistas;  y tenemos  el  fenómeno  previsto  por  Carlos  Marx,  que  desemboca  en  la  Revolución  rusa. Así,  el  sistema  capitalista  ha  hecho  que  cada  hombre  vea  en  los  demás  hombres  un posible  rival  en  las  disputas  furiosas  por  el  trozo  de  pan  que  el  capitalismo  deja  a  los obreros,  a  los  empresarios,  a  los  agricultores,  a  los  comerciantes,  a  todos  los  que,  aunque no  lo  creáis  a  primera  vista,  estáis  unidos  en  el  mismo  bando  de  esa  terrible  lucha económica;  a  todos  los  que  estáis  unidos  en  el  mismo  bando,  aunque  a  veces  andéis  a tiros  entre  vosotros.  El  capitalismo  hace  que  cada  hombre  sea  un  rival  por  el  trozo  de  pan. Y el  liberalismo,  que  es  el  sistema  capitalista  en  su  forma  política,  conduce  a  este  otro resultado:  que  la  colectividad,  perdida  la  fe  en  un  principio  superior,  en  un  destino  común, se  divida  enconadamente  en  explicaciones  particulares.  Cada  uno  quiere  que  la  suya valga  como  explicación  absoluta,  y  los  unos  se  enzarzan  con  los  otros  y  andan  a  tiros  por lo  que  llaman  ideas  políticas.  Y  así  como  llegamos  a  ver  en  lo  económico,  en  cada  mortal, a  quien  nos  disputa  el  mendrugo,  llegamos  a  ver  en  lo  político,  en  cada  mortal,  a  quien nos  disputa  el  trozo  de  poder,  la  parte  de  poder  que  nos  asignan  las  constituciones liberales. He  aquí  por  qué,  en  lo  económico  y  en  lo  político,  se  ha  roto  la  armonía  del  individuo  con la  colectividad  de  que  forma  parte,  se  ha  roto  la  armonía  del  hombre  con  su  contorno,  con su  patria,  para  dar  al  contorno  una  expresión  que  ni  se  estreche  hasta  el  asiento  físico  ni se  pierda  en  vaguedades  inaprehensibles. Perdida  la  armonía  del  hombre  y  la  patria,  del  hombre  y  su  contorno,  ya  está  herido  de muerte  el  sistema". (3)


Además de aceptar, como era de esperar, las teorías marxistas sobre el devenir del capitalismo -¿Acaso no se han cumplido la gran mayoría, si no todas, las "profecías" marxistas sobre el capitalismo?- José Antonio recogió de Marx, también, la crítica a la propiedad capitalista. Prueda de ello fueron aquellas palabas de Primo de Rivera en 1935,"Pensad  a  lo  que  ha  venido  a  quedar  reducido  el  hombre  europeo  por  obra  del  capitalismo. Ya  no  tiene  casa,  ya  no  tiene  patrimonio,  ya  no  tiene  individualidad,  ya  no  tiene  habilidad artesana,  ya  es  un  simple  número  de  aglomeraciones. [...] La  propiedad  capitalista  es  fría  e  implacable:  en  el  mejor  de  los  casos,  no cobra  la  renta,  pero  se  desentiende  del  destino  de  los  sometidos. [...]mientras  que  ahora  se  muere  un  obrero  y  saben  los  grandes señores  de  la  industria  capitalista  que  tienen  cientos  de  miles  de  famélicos  esperando  a  la puerta  para  sustituirle. Una  figura,  en  parte  torva  y  en  parte  atrayente,  la  figura  de  Carlos  Marx,  vaticinó  todo  este espectáculo  a  que  estamos  asistiendo,  de  la  crisis  del  capitalismo.  Ahora  todos  nos hablan  por  ahí  de  si  son  marxistas  o  si  son  antimarxistas.  Yo  os  pregunto,  con  ese  rigor  de examen  de  conciencia  que  estoy  comunicando  a  mis  palabras:  ¿Qué  quiere  decir  el  ser antimarxista?  ¿Quiere  decir  que  no  apetece  el  cumplimiento  de  las  previsiones  de  Marx? Entonces  estamos  todos  de  acuerdo.  ¿Quiere  decir  que  se  equivocó  Marx  en  sus previsiones?  Entonces  los  que  se  equivocan  son  los  que  le  achacan  ese  error. Las  previsiones  de  Marx  se  vienen  cumpliendo  más  o  menos  de  prisa,  pero implacablemente.  Se  va  a  la  concentración  de  capitales;  se  va  a  la  proletarización  de  las masas,  y  se  va,  como  final  de  todo,  a  la  revolución  social,  que  tendrá  un  durísimo  período de  dictadura  comunista. [...]también  el  capitalismo  es  internacional  y materialista.  Por  eso  no  queremos  ni  lo  uno  ni  lo  otro;  por  eso  queremos  evitar  –porque creemos  en  su  aserto–  el  cumplimiento  de  las  profecías  de  Carlos  Marx.  Pero  lo queremos  resueltamente;  no  lo  queremos  como  esos  partidos  antimarxistas  que  andan por  ahí  y  creen  que  el  cumplimiento  inexorable  de  unas  leyes  económicas  e  históricas  se atenúa  diciendo  a  los  obreros  unas  buenas  palabras  y  mandándoles  unos  abriguitos  de punto  para  sus  niños. Si  se  tiene  la  seria  voluntad  de  impedir  que  lleguen  los  resultados  previstos  en  el  vaticinio marxista,  no  hay  más  remedio  que  desmontar  el  armatoste  cuyo  funcionamiento  lleva implacablemente  a  esas  consecuencias:  desmontar  el  armatoste  capitalista  que  conduce a  la  revolución  social,  a  la  dictadura  rusa.  Desmontarlo,  pero  ¿para  sustituirlo  con  qué?[...]". (4)
Porque como decía Adriano Gómez Molina, en el pensamiento de José Antonio, "La plusvalía es una columna vertebral del análisis marxista del capitalismo. La inclusión de la plusvalía en el programa de la Falange se sitúa junto a otras propuestas de porte izquierdista, pero entraña una importancia suprema. A pesar de su gran calado ha quedado desvaída. Cuando se habla de la radicalización de José Antonio, que ciertamente se produjo, no se suele enfatizar la asignación de la plusvalía al trabajo. Pero es ahí en donde está la radicalización decisiva, muy por encima de la nacionalización de la banca, de la sindicalización de la economía o de la «reinstalación revolucionaria del pueblo campesino»". (5)


No he creído necesario profundizar en la aclaración de que, pese a la fuerte influencia de Karl Marx en José Antonio, éste no fue nunca marxista ni aceptó nunca las soluciones propuestas por los marxistas ante el capitalismo.


Por otra parte, sí veo necesario aclarar, que pese a ver en el marxismo un enemigo, José Antonio -prueba de ello es lo anteriormente expuesto- no combatió dialécticamente al marxismo desde una óptica conservadora y reaccionaria sino revolucionariamente, desde una óptica nacionalista alejada, claro está, de toda rémora zarzuelera y reaccionaria.

 Para terminar, citar de nuevo a José Antonio Primo de Rivera, "Pero hay algo más  que  hacer  que  oponerse  al marxismo.  Hay  que  hacer  a  España.  Menos  "abajo  esto",  "contra  lo  otro",  y  más  "arriba España",  "por  España,  una,  grande  y  libre",  "por  la  Patria,  el  pan  y  la  justicia". (6)


Por Mario Montero


Notas:

(1) Contestaciones que José Antonio dio a las preguntas que le remitió el periodista Ramón Blardony, por intermedio del enlace Agustín Pelaéz, en Alicante, el 16 de Junio de 1936.

(2) Conferencia pronunciada en el Círculo Mercantil de Madrid, el 9 de Abril de 1935.

(3) Discurso de clausura del II Consejo Nacional de la Falange, pronunciado en el Cine de Madrid el 17 de Noviembre de 1935.

(4) Discurso pronunciado en el Cine de Madrid, el 19 de Mayo de 1935.

(5) Adriano Gómez Molina, El Catoblepas, número 101.

(6) Discurso pronunciado en el Teatro Norba de Cáceres, el 19 de Enero de 1936.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Analfabetismo (neo)fascista



El analfabetismo y la hipocresía - y la demogagia también, ¿por qué no decirlo? - son, sin ningún género de dudas, el denominador común de los fascismos de post-guerra.

Huérfanos. Sin ningún referente político de una cierta talla intelectual - salvo, claro está, honorables excepciones que han pasado desapercibidas en este sub-mundillo, mal llamado «tercerista»; véase: el nazbol español Cuadrado Costa, el neo-spengleriano Yockey o dicho sea de paso, los italianos Claudio Mutti y Giorgio Freda-. Así se halla, mal que nos pese a algunos - aunque no seamos estrictamente fascistas -, el neofascismo.

Para más inri, la eterna sombra seductora de la derecha se ha encargado, si no por completo, casi en su totalidad, de hacer de una cosmovisión o ideología o como se quiera llamar, marcada en sus inicios por unas aspiraciones y un espíritu inconforme, antiburgués y anticapitalista - ¿Lo fue realmente? - en una triste y polvorienta colección de fachas trasnochados portando trapos y aullando consignas y eslóganes propios de su condición reaccionaria de homo economicus, es decir, de hombre moderno aburguesado camuflado o resguardado bajo la rojigualda y una foto del «enano».

A la vista están las devastadoras y previsibles consecuencias de este fenómeno que sufre, como ya he dicho, el neofascismo, y no sólo el español... Entre éstas hayamos: la clamorosa, por no decir insultante, falta de formación del militante medio que, por ejemplo, desgasta y vacía de significado inútilmente el término revolución, o Revolución, con mayúscula (como parece gustar a muchos) o el analfabetismo completo que se tiene sobre nociones económicas básicas y sistemas económicos alternativos al capitalista al que dicen combatir; el hooliganismo y el tribalismo chauvinista y racista generalizado que se ve reflejado en el escaso, por no decir inexistente, análisis de sucesos internacionales que son burdamente simplificados por ignaros lúmpenes que apelan a «RaHoWa's» (guerras raciales, o mejor dicho, delirios raciales) como fórmula mágica que soluciona todo - oigan, y tan fácil... -; la falta de coherencia y la hipocresía (pseudo)revolucionaria de algunos que no saben hacer otra cosa que utilizar como argumento dialéctico para prácticamente todo, la mal parida 'Constitución del 78' causante, por cierto, de muchos de nuestros males; el dogmatismo, ese enemigo acérrimo de todo conocimiento y pensamiento crítico, que demuestran muchos cuando ante la autocrítica y la evolución ideológica recurren a infantiles «palabras policía» o apelan a un supuesto «peligro rojo» - sí, la derechona, a estas alturas, sigue con la misma historia. Y esto es sólo una pequeña muestra de como esta epidemia del analfabetismo en los neofascismos se propoga, escondida bajo vaguedades y simplezas políticas ya muy manidas.

A ver si al final, después de todo, un dicho popular va a tener razón y «el fascismo se cura leyendo y el racismo viajando»...

Y para terminar, parafrasear a Ledesma Ramos, uno de los verdaderos (revolucionarios, digo), «quien sepa entender, que entienda».

Por Mario Montero

lunes, 8 de junio de 2015

Lecturas recomendadas



Esto es ante todo, y sobre todo una guía superficial. Faltan cientos y cientos de libros y autores de índole anticapitalista pero creemos que esta lista será suficiente para la formación anticapitalista de carácter fascista(1).

I. El protofascismo

George Sorel (1847-1922), teórico del sindicalismo revolucionario y plataforma ideológica del fascismo italiano. Su socialismo se separa del anarquismo y comunismo. Influyó en Lenin, pero sobre todo en Mussolini. Curiosamente, a su muerte, Italia y la URSS quisieron hacerle un monumento.

  -Bibliografía elemental: Reflexiones sobre la violencia (1908) y Sindicalismo revolucionario (2010, Ediciones Nueva República(2)).

Gottfried Feder (1883-1941), publicó el Manifiesto contra la usura, del que Hitler, que lo leyó y utilizó, dice: «Por primera vez en mi vida escuché una disertación fundamental sobre el capital bursátil y prestamista internacional».

  -Bibliografía elemental: Manifiesto contra la usura (1918).

II. Alemania / Nacional-Socialista

Joseph Goebbels (1897-1945), la leyenda negra niega la realidad. Hasta 1926 estuvo en la sección bolchevique del Partido, siendo uno de los más izquierdistas, pero ese año se puso a las órdenes de Hitler.

  -Bibliografía elemental: discursos «Por qué somos nacionalsocialistas» y «Fiesta Nacional del Trabajo» (1 de mayo de 1933).

Hermanos Strasser (1897-1974), militaron en el NS-DAP, dirigiendo la sección más izquierdista. Uno de los hermanos, Gregor, fue presidente del Partido durante el encarcelamiento de Hitler. En 1930, Otto, el otro hermano, dimitió de sus cargos y, acusando a Hitler de capitalista, fundó el Frente Negro. Se exilió en Canadá. Su hermano, Gregor, fue asesinado en la Noche de los Cuchillos Largos.

  -Bibliografía elemental: De Otto Strasser «Los socialistas abandonan el NS-DAP» y «Los 14 puntos de la revolución alemana» (1930). De su hermano Gregor, el artículo «El espíritu de la economía».

Ernst Jünger (1895-1998), filósofo alemán y militante, por unos años, en el NS-DAP. Ha sido considerado precursor de las corrientes nacional-revolucionarias, por su disidencia de la política del NS-DAP manteniendo el patriotismo socialista como motor de su obra y vida.

  -Bibliografía básica: El trabajador (1932), La movilización total (1930) y La emboscadura (1951).

Ernst Niekisch (1869-1967), Nacional-Bolchevique, pretendió la convergencia con la URSS desde su socialismo revolucionario y su nacionalismo de liberación. Quería la destrucción del imperialismo occidental. Trató con los Strasser. Combatió a Hitler y le dieron cadena perpetua. Para considerarlo fascista, hay que tomarlo de 1928 a 1945.

  -Bibliografía básica: «La Técnica, devoradora de hombres» y Lucha de clases (1932).


III. Italia / Fascista

Benito Mussolini (1883-1945), comenzó militando entre los socialistas y construyó el Estado Fascista. No obstante, la mejor época, la más revolucionaria, es la de la República Social Italiana. Sin nada que perder, inventa un Estado verdaderamente socialista.

  -Bibliografía elemental: Manifiesto de Verona (1943), Carta del Trabajo italiano (1927) y El Fascismo (1932).

Gabrielle D´Annunzio (1863-1938), puso los cimientos para la caracterización fascista posterior. Aplaudió el imperialismo italiano y la guerra de Hitler. Constituyó el Estado libre de Fiume.

  -Bibliografía elemental: Carta del Carnaro (1920).

Nicola Bombacci (1879-1945), fue fundador del Partido Comunista Italiano, pero se fue acercando al fascismo y, viejo amigo de Mussolini, colaboró en la experiencia de la RSI.

  -Bibliografía elemental: Mi pensamiento sobre el bolchevismo (2012, Ediciones Nueva República).

Ezra Pound (1885-1972), Cartas a Mussolini, a Oswald Mosley, alocuciones desde Radio Roma, cantos y manifiesto contra la usura,… Un poeta único e inabarcable. Fascista de pro, huyó de Roma para refugiarse en la RSI.


IV. España / Nacional-Sindicalista

Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936), fue el precursor del Nacional-Sindicalismo español. Fundador de la revista «La Conquista del Estado» (a la que siguieron otras) y del grupo Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS). Pactó una unión con Falange Española de la que se escindió a los pocos meses.

  -Bibliografía elemental: artículos en «JONS» y Discurso a las juventudes de España (1935).

José Antonio Primo de Rivera (1903-1936), fue un abogado y político español, hijo primogénito de Miguel Primo de Rivera y fundador y líder de la Falange Española. En sus inicios en la vida política estuvo ligado a elemntos derechistas de los que se distanció en 1934 con la escisión de Ramiro Ledesma de Falange Española y de las JONS.

  -Bibliografía elemental: sus discursos, en especial, el pronunciado en 1935 en el Teatro de Madrid.

Onésimo Redondo (1905-1936), fue político y abogado español. Fundador de las Juntas de Actuación Hispánica en Valladolid, grupo que más tarde pasaría a ser parte de las JONS de Ledesma Ramos. Su pensamiento, inicialmente un tanto reaccionario, fue evolucionando hacia un pensamiento nacional-sindicaista puramente revolucionario. Marcado carácter castellanista y antisemita.

  -Bibliografía elemental: Textos políticos (1975, recopilación de sus textos políticos más importantes)

Santiago Montero Díaz (1911-1985), fue en sus inicios comunista, pero se unió a Ledesma después de polemizar con él en su propia revista. Fue uno de los más íntegros nacional-sindicalistas. Célebre es su carta a Ledesma pidiéndole que revocara la unión con Falange, pues mientras tanto suspendía su militancia en las JONS. Se opuso al franquismo siempre, hasta que fue expulsado de la Universidad en 1965. Dirigió decenas de tesis doctorales en Filosofía Antigua.

  -Bibliografía básica: La Universidad y los orígenes del Nacional-Sindicalismo – Apéndice: Misión de la Universidad (Discurso de apertura del curso de la UM, 1939).

Narciso Perales (1914-1993), fue falangista. Médico, fundador del SEU, luchó siempre contra el Capitalismo. Dirigió Falange Española u organizaciones de ella en Sevilla, Granada, Logroño y Alicante. Nombrado Gobernador Civil de León en 1941, dimitió al año para reorganizar la Falange Auténtica desde posiciones antifranquistas. Intentó volar Gibraltar con explosivos y uno de su comando fue ahorcado. En el franquismo, fundó Alianza Sindicalista en 1945 (entre CNT y falangistas) y el Frente Sindicalista Revolucionario en 1966.

  -Bibliografía elemental: Narciso Perales, un falangista rebelde (2010, Ediciones Nueva República).

Jorge Garrido (1974- ), presidente de la Unión Nacional de Trabajadores, militante activo de Falange Española de las JONS, abogado y ex-militar.

  -Bibliografía elemental: Manifiesto Sindicalista (2007).

Jorge Mota (1947- ), fundador de CEDADE, enfocó toda su actividad política hacia la consecución de una vía socialista europea, tomando como inicio la historia del régimen nazi. Ahora lleva la Asociación Wagneriana, en Barcelona.

  -Bibliografía elemental: Hacia un socialismo europeo (1974).

V. Francia

François Duprat (1940-1978), fue un escritor francés, historiador, activista político e ideólogo nacional revolucionario. Fundador del Ordre Nouveau. Se dice que en el momento de su desaparición, él era el "número dos del Frente Nacional, o quizá más bien el número uno". Perseguido por su activismo político, François Duprat fue asesinado mediante la colocación de una bomba debajo del asiento de su coche.

  -Bibliografía elemental: Antología de textos Nacional-Revolucionarios (2010, Ediciones Nueva República).

Robert Brasillach (1909-1945), fue un escritor, periodista y crítico de cine francés. Redactor jefe del diario "Je suis partout", que llegó a ser famoso en los anales de la prensa fascista. Fue hecho prisionero pero pronto fue liberado a instancia del Ministro de Información. En 1943, presentó la dimisión del cargo de director del diario. Tras la "liberación" de Francia sería apresado. En la cárcel, poco antes de ser ejecutado, escribió dos de sus obras más conocidas. Cuando le llegó la hora, antes de que sus verdugos abriesen fuego, gritó ¡Viva Francia!. Brasillach fue uno de los pensadores que inspiraron el nacionalismo revolucionario.

  -Bibliografía elemental: Carta a un soldado de la quinta del sesenta (1944-45) y Poemas de Fresnes (1944-45).

Pierre Drieu la Rochelle (1893-1945), fue un polémico escritor francés. Romancista, ensayista y periodista, marcó sin duda la Cultura francesa de la primera mitad del siglo XX. Se unió al fascismo, en 1936 se adhiere al Partido Popular Francés de Jacques Doriot. Se suicidó tras la liberación de Francia por parte de los aliados. En su obra domina la idea de la decadencia.

  -Bibliografía elemental: Estado Civil y El verdadero socialismo francés

VI. Bélgica

Jean Thiriart (1922-1992), fue un antiimperialista. Luchó contra USA y contra la URSS. Fundó, para ello, el Frente Europeo de Liberación. Su instrumento fundamental fue Joven Europa, una organización transnacional con la que quiso oponerse a todo chauvinismo   localista. La única nación era Europa. Como socialismo, utilizó el comunitarismo. Abogaba por la unión con los nacionalistas árabes y revolucionarios del Tercer Mundo.

  -Bibliografía elemental: ¡Arriba Europa! (1964) y «Jean Thiriart, el Lenin de la revolución europea».

VII. Rusia

Lenin (1870-1924), primer presidente del Gobierno soviético ruso. Político con una gran capacidad de análisis y acción política. Baso su estudio teórico en el marxismo para la aplicación en la primera etapa del siglo XX; más tarde se llamaría a esta vertiente del marxismo, marxismo-leninismo.(3)

  -Bibliografía elemental: El Estado y la Revolución (1917) y ¿Qué hacer? (1902).

Aleksandr Dugin (1962- ), es un nacionalista ruso, fundador hace tiempo de «Eurasia». Se denomina nacional-bolchevique y los artículos al respecto son constantes.

  -Bibliografía: «Metafísica del Nacional-Bolchevismo», «Un Fascismo inmenso y rojo».

Guía realizada conjuntamente por los administradores de 'Soldados De Una Idea'
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(1): Término general para designar a los movimientos de carácter nacionalista, antimarxista, antiliberal y anticapitalista que empezaron a surgir en la primera etapa del siglo XX.

(2): Editorial española con una gran variedad de libros traducidos de forma inédita al castellano. Ediciones Nueva República [haga click aquí]

(3): Pese a su carácter marxista, creemos necesaria la lectura de este autor por su relevancia e influencia en la Revolución Rusa y la formación de la anticapitalista URSS.

domingo, 24 de mayo de 2015

Nuestra Patria



Actualmente, y por desgracia, la palabra Patria está cargada de diversas connotaciones, en gran medida, negativas. Connotaciones que, siendo sinceros, son bastantes merecidas.

Por todos es sabido que el patriotismo, bajo el resguardo de la Iglesia, las clases privilegiadas y los partiduchos fachorros de turno, se adultera y se corrompe.

¿Cómo podemos extrañarnos de ver el rechazo que tiene el pueblo hacia España, si ésta, sólo se ha usado como escudo y parapeto para cometer las mayores atrocidades e injusticias?

¿Cómo podemos culpar a las masas populares de no sentir nada por España, si ésta, bajo regímenes partitocráticos ha sido degenerada y vilipendiada por las clases privilegiadas que mientras el pueblo sufría hambre y miseria, éstas veían sus riquezas y privilegios aumentar de forma desmedida e insultante gracias a las nuevas formas de neo-esclavismo capitalista?

Si hay algo, que ante los actuales sucesos, cobra vital importancia es - y este es el objetivo del artículo - definir de forma clara y concisa lo que verdaderamente es la Patria para los revolucionarios.

Debemos, antes que nada, desechar toda definición arcaica, retrógrada, antirrevolucionaria y reaccionaria. Alejados de aquellos que ven a España como un mal, una desgracia; alejados de aquellos que ven España como parapeto de sus inhumanos abusos y alejados de aquellos que, desgraciadamente, no ven ni sienten, nada por España; buscamos, en contraposición al resto, el sentido profundo, la esencia, de nuestra Patria.

Nuestro Patriotismo es, ante todo, un patriotismo revolucionario, profundamente social y enérgicamente hispánico; un patriotismo, en definitiva y como diría Ledesma Ramos, "rumbo adelante"...

La Patria, en la línea de lo que decían el maestro Ortega y Gasset, "proyecto sugestivo de vida en común", José Antonio Primo de Rivera "unidad de destino en lo universal" y en la línea de lo que también decía Ledesma Ramos del patriotismo como una "gimnasia revolucionaria", exige de nosotros, un patriotismo crítico y constructivo. Un patriotismo revolucionario, que frente al estatismo patriotero de la derecha fascistizada, tenga como objetivo de su quehacer diario, la construcción de una Patria libre y fuerte que sea para las masas populares una bandera liberadora y no, como en el sistema liberal demoburgués imperante, una bandera de resguardo de privilegios y abusos para unos pocos.

Este patriotismo debe estar alejado de toda ancianidad constituyente, lejos de toda reacción.

La actual situación.

Si alguien, está, actualmente, orgulloso de esta España, desconfiad de él; o bien es un loco o bien es un reaccionario. No se puede pretender ser patriota sin querer llevar a cabo una revolución, que, al fin y al cabo, es una subversión, la destrucción del sistema económico, social y de valores de una sociedad y la construcción de otro; más justo, más libre, en definitiva, más español.

¿Quién puede creer que una persona que se califica a gusto entre derechas o izquierdas puede verdaderamente ser patriota? ¿No es este sistema liberal demoburgués partitocrático, el que nos ha sumido en esta decadencia moral y social, en la que la Verdad como fin en si mismo ha dejado de importar, en la que nada importa mas que el dinero y la fama o en la que mientras unos se lucran mediante abusos y privilegios injustos otros se mueren de hambre y frío en este "avanzado" (avanzado en qué, nos preguntamos algunos) mundo moderno?

Objetivos.

Debemos destruir y revertir el sistema establecido para construir una sola Patria, libre, grande y única (alejado de todo lema derechista, Dios me libre...) y un socialismo, el sindical, revolucionario y nacional.

Frente a los intentos de desmembración de la primera nación de la Edad Moderna, nosotros como fervientes defensores de ésta, debemos defender y luchar por la unidad armoniosa e imperial de las distintas "naciones" que conforman España. Pero esta lucha, será más facil de vencer si, junto a la violencia sana, creadora y justa, unimos a España y a los españoles bajo una misma empresa, un mismo destino común en lo universal.

La unidad peninsular de España adquiere una gran importancia para alcanzar la ejecución de ésta misión histórica; pero ésto es sólo la primera piedra del edificio de nuestra Patria; la recuperación del Peñon de Gibraltar, punto de elevado interés geoestratégico y la expulsión de las fuerzas militares americanas y de la OTAN de tierras españolas junto con la salida de España de la vendida UE son otros de los objetivos cruciales a alcanzar.

Además, España como universal portadora de los valores hispánicos debe formar junto al mundo hispano, bravío y vitalísimo, un bloque geopolítico de hermandad cultural que combata la hegemonía militar y cultural del mundo capitalista judeo-anglosajón e imponga una nueva jerarquía de valores, una nueva cultura y una nueva economía.

Alcanzar y conseguir la libertad, la soberanía de España como nación es uno de los mayores imperativos, y está, sin duda, a la orden del día. La España sierva del Capital Internacional, de la UE y de la OTAN, no es nuestra España. Nuestra España no es una colonia americana, nuestra España no es la de los liberales ajenos a las necesidades sociales del pueblo, ni la de la socialdemocracia que extirpa del espíritu de las masas populares la Patria, ni la de los grandes oligarcas ni tampoco la de los corruptos.                                                                                            
Convirtamos esta España actual en nuestra España. Una España sindical, portadora y emisora del mensaje y de los valores hispánicos. Una España que proporcione con pan y justicia (social) al conjunto de los españoles.

La ejecución de esta misión histórica  - como ya supo ver Ramiro Ledesma hace 70 años - debe corresponder sólo a las juventudes de España, portadoras de los más altos valores hipánicos ( y por tanto católicos) y de la mayor valentía y disciplina militar.

¡Adelante la Revolución! ¡Arriba la España que haremos!

Por Mario Montero

viernes, 1 de mayo de 2015

La Autenticidad del Nacionalsindicalismo



La aparición del Fascismo italiano en 1919 y el Nacionalsocialismo alemán en 1933 trajo consigo en el resto de países europeos intentos - más o menos fallidos - de copias "baratas" de estos movimientos. Ejemplo claro de esto es el movimiento Fascista inglés de Mosley. Cuando los triunfos del Fascismo y del Nacionalsocialismo, en Italia y Alemania respectivamente, se hicieron cada vez más notorios, los intentos de exportación y copia de estos movimientos fieles a la particular idiosincrasia de su nación, aumentaron. Estos intentos de exportación y copia fueron, como era de esperar, un estrepitoso fracaso. No se daban cuenta, estos traidores a su pueblo, que fracasaban porque el Fascismo y el Nacionalsocialsmo eran movimientos genuinos y propios del pueblo italiano y germano.

Han pasado más de 70 años, y ahora no ya sólo se intenta implantar en España un movimiento ajeno a él, a su esencia, a sus tradiciones, a sus costumbres, a su idiosincrasia y a su pueblo, sino que además, se intentan implantar movimientos bajo los mismo lemas anacrónicos y muertos del s. XX. Increíble, pero cierto.

Y es que sumado a las siempre presentes importaciones traidoras ahora se han sumado las ancianidades. Ancianidades que no hacen más que inmiscuirse y entorpecer la auténtica revolución hispánica y juvenil.

No hay otra palabra mejor para describir a los plagiadores, que la de traidores. Traidores a su pueblo, a su historia y a su patria. España no se salvará ensalzando la raza germánica y a sus pensadores, ni tampoco intentanto reconstruir la Nueva Roma. España es - y esto es una afirmación irrefutable - un pueblo rico en grandes virtudes, genuinas y particulares. Virtudes que ningún otro pueblo posee. Virtudes que nos han llevado a formar el mayor Imperio conocido jamás por la historia.  Pueblo que vió nacer a Cervantes y de él la obra cumbre de la literatura española, la obra que define a la perfección al pueblo español, noble, bravío y justo.

"Nadie puede creer en serio que para conducir al pueblo español hacia jornadas triunfales, en pos de la Patria, el pan y la justicia, sea conveniente, ni necesario, ni posible, mostrarle una estampita, en un cromo, lo bien que funciona una marca política en este país o en aquél.

España se salvará extrayendo de sí el coraje, el contenido y las formas de una política, pariendo con sangre de sacrificio y dolor de autenticidad el futuro de sus rutas.

No podemos encomendar a ningún país extranjero el hallazgo de nuestra gloria y de nuestra propia salvación. Somos bravíos y genuinos. Pueblo entero, creador y sabio."(1)

Sumemos al grito de: ¡No más reyes de estirpe extranjera! El de: ¡No más ideologías de esencia extranjera!

Luchemos por nuestro pueblo, el español. Recuperamos nuestra autenticidad, la hispánica. Luchemos por el verdadero ideal español, el nacionalsindicalista.

Por Mario Montero
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(1): Ramiro Ledesma Ramos; JONS, nº 1, Mayo 1933. 

domingo, 29 de marzo de 2015

Construyendo la Revolución.



"Las revoluciones son sólo fecundas cuando el pueblo las elabora y hace hasta el fin"(1)
No hay tarea más necesaria que la de nacionalizar a las masas populares e inyectar en ellas un verdadero sentido hispánico y antiburgués (contra la burguesía y su sistema, el capitalismo) para hacer de ellas el pilar básico del Estado y la nación popular.

La revolución, que es necesaria, será de carácter nacional y social; social, porque será llevada a cabo por las masas populares y nacional, porque la redención de las masas populares está ligada a la conquista de la Patria, libre y soberana.

Todo esto pasa, como ya he dicho por la destrucción de un sistema, el capitalista y su clase parasitaria, la burguesía. Para esto es necesario la formación de un movimiento revolucionario abiertamente antiburgués y antimarxista. Debemos hacer ver a los obreros que el marxismo internacionalista no es ninguna solución. La solución no pasa por el internacionalismo, que sólo beneficia a las élites financieras, las cuales son internacionales porque su capital lo es.

Urge también la formación de unas falanges jóvenes y valientes que sean profundamente nacionales y radicalmente sociales, y verdaderamente ansíen el reemplazo de este sistema y régimen tiránico.

La misión de inyectar a las masas populares un sentimiento nacional y al mismo tiempo antiburgués es una de las más arduas misiones, la cual está encomendada a las juventudes nacionalistas.

Nosotros, los auténticos revolucionarios reconocemos nuestro ferviente deseo de acabar con el régimen liberal demoburgués imperante y con el capitalismo internacionalista y antinacional.

Declaramos sin reparo alguno que:

Frente a su capitalismo exacerbado, tiránico y esclavista, impondremos nuestro socialismo nacional en forma de sindicalismo.

Frente a su democracia parlamentaria representativa y partidista, impondremos nuestra democracia directa, total, comunal y descentralizada, es decir, una verdadera democracia nacida del pueblo.

Frente a la explotación del planeta y sus recursos, impondremos nuestras políticas de defensa del medio ambiente; contra el maltrato animal, contra el 'fraking', contra la sobreproducción, contra los pesticidas nocivos para todo el ecosistema etc.

Frente a la primacía del capital sobre el trabajo, impondremos nuestro sindicalismo autogestionario y nacional, en el que el trabajo primará sobre el capital. Los medios de producción y la plusvalía irán, por tanto, a parar a los trabajadores.

Frente a sus modernas formas de esclavismo, impondremos nuestro profundo respeto a la dignidad del hombre.

Frente a su colonización cultural, la imposición de los valores liberales e ilustrados y la homogeneización de la humanidad, impondremos nuestra ferviente defensa de las identidades y culturas nacionales.

Frente a su devaluación de los obreros y su trabajo, impondremos nuestra elevación de las masas populares a la categoría de "ciudadanos de primera"  y su incorporación a la vida pública del país.

Frente a su individualismo burgués y egoísta, impondremos nuestro sentimiento comunitario de sacrificio en pos de la comunidad.

Frente a su degradación y decadencia moral, impondremos nuestra subversión moral, en la que valores como el honor, trabajo, justicia y la verdad vuelvan estar presentes en nuestra sociedad y recobren significado.

Frente a su progresismo, nuestro tradicionalismo eterno, dinámico y popular, nacido de lo más profundo de los pueblos.

Frente a los neo imperialismos, impondremos nuestra férrea defensa de la libertad de las patrias.

Frente a sus fenómenos globalizadores, inmigracionistas y homogeneizadores, impondremos nuestra preservación cultural y étnica.

Frente a sus nuevas formas de terrorismo, impondremos nuestra implacable justicia.

Frente a su sociedad de clases, impondremos nuestra sociedad en la que las personas se diferenciarán entre:

"Capaces contra ineptos.
Laboriosos contra vagos.
Generosos contra ramplones.
Animosos contra cobardes.
Patriotas contra descastados."(2)

Frente a sus privatizaciones tiránicas e inhumanas, impondremos nuestra nacionalización de la banca, los medios de comunicación, las grandes empresas de luz y agua, las tierras y los transportes.

Frente a su usura injusta y especuladora, impondremos nuestra banca nacional al servicio del pueblo.

Frente a su despilfarro y consumismo exagerado, impondremos nuestra austeridad.

Frente a su apatía, impondremos nuestra REVOLUCIÓN.

Por la identidad cultural y étnica de los pueblos, por la libertad profunda del hombre, por la justicia social, por la defensa del medio ambiente, por el desarrollo del tercer mundo y por la dignidad de las personas, ¡Abajo el Capitalismo! ¡Arriba la Revolución!


"Haced de la causa del pueblo la causa de la nación, y la causa de la nación será la causa del pueblo”.(3)

Por Mario Montero
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(1): Ramiro Ledesma Ramos, "La Conquista del Estado".
(2): Ramiro Ledesma Ramos, "La Patria Libre".
(3): Lenin, "¿Qué hacer?".

miércoles, 4 de marzo de 2015

El Mejor Homenaje



En Enero de 2015, el ayuntamiento de Valladolid dio luz verde al derribo del monumento a Onésimo Redondo ( http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/201501/22/ayuntamiento-valladolid-licencia-para-20150122173345.html ).


Todo lo que la derecha ensalza se vuelve repugnante. Por culpa de esta  vendepatrias y rancia derecha, la izquierda española es la más anti-nacional de las izquierdas del panorama político europeo actual. Esto sumado al rencor acumulado por la derrota en la Guerra Civil Española y el revanchismo siempre presente en su ADN, la izquierda española, por medio de la Ley de Memoria Histórica o mejor dicho, Ley de Memoria Histérica está intentando borrar la historia de España alegando enaltecimiento del fascismo o falta de respeto a la -supuesta- gente decente.


Pero no es la primera vez, ni será última, en la que un monumento o una calle dedicada a un personaje histórico -para ellos fascista- sea derribado por la izquierda o cambie de nombre.


El único error que, Onésimo Redondo, cometió, fue enarbolar, al mismo tiempo, la bandera de lo social y la bandera de lo nacional y luchar por la Patria y la Justicia Social. Fue un hombre de una fe inquebrantable, un auténtico patriota y un visionario. En definitiva, un verdadero revolucionario.


Fundador de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, Onésimo Redondo creía en el resurgir de la Patria a manos de una juventud española profundamente nacional y radicalmente social. "La revolución hispánica, que no ha comenzado, que es urgente, que es necesaria para la salvación de todos, tiene que correr a cargo de una promoción juvenil inflamada de anhelo de engrandecer a España, dispuesta a morir por restituir la Nación a su honor ancestral. Nuestra revolución,que incorporará de verdad al mando del Estado los anhelos de grandeza y los viejos hábitos de justicia cristiana impresos en la fibra de la raza, será impulsada por la doble palanca de TRADICIÓN y RENOVACIÓN. Tradición, para seguir el surco imperial de nuestra historia. Renovación, para emancipar socialmente a todos los trabajadores, abrazando un radicalismo que imponga rápidamente la justicia en el uso de la riqueza. Y renovación también para estructurar el armazón político de España sin servil sujeción a los mandatos internacionales marxistas y para derogar el inhábil sistema parlamentario francés, que va a consumar las fatídicas etapas del desgobierno."


No continuar su lucha y escandalizarse por el derribo de su monumento sería, primero, un insulto a su memoria y segundo, una actitud reaccionaria. Es vergonzoso que se vaya a derribar el monumento a Onésimo debido a una nueva pataleta de niño pequeño de la izquierda, pero, al fin y al cabo, es un monumento, nada más.


¿El mejor homenaje? Continuar su lucha, porque la memoria sólo sirve para continuar la ruta de la revolución.


Onésimo Redondo, Caudillo de Castilla, ¡PRESENTE!

Por Mario Montero