jueves, 12 de noviembre de 2015

Manifiesto de Nouvelle Résistance



“Haced de la causa del pueblo la causa de la nación, y la causa de la nación será la causa del pueblo”.
LENIN
Este texto está dedicado a:
Nanni de Angelis, asesinado por la policía política italiana.
Jacques Arthuys, muerto en un campo de concentración alemán.
Nicola Bombacci, asesinado por las milicias de la “resistencia” italiana.
Roger Coudroy, caído en combate en la Palestina ocupada.
Hans Formis, asesinado por la Gestapo,
Manuel Hedilla, condenado a treinta años de prisión por el Frente Popular Español, condenado a muerte por la reacción franquista.
Francesco Mangiameli, asesinado por la policía política italiana.
José Pérez de Cabo, asesinado por la reacción franquista.
Haro Schultze-Boysen, condenado a muerte y decapitado por orden de la reacción hitleriana,
Georges Valois, muerto en un campo de concentración.
Fritz Wolfheím, muerto en campo de concentración.
Francis Parker Yockey, asesinado por el FBI.
Y a todos aquellos que cayeron por la causa del pueblo y de la nación.

Todas las fuerzas revolucionarias dentro de un mismo estado están ligadas invisiblemente, a pesar de su mutua oposición. El orden es su enemigo común”.
ERNST JÜNGER
Somos un pequeño grupo compacto, seguimos un camino escarpado y difícil, cogiéndonos fuertemente de las manos. En todas partes estamos rodeados de enemigos, y tenemos que caminar casi siempre bajo el fuego. Nos hemos unido en virtud de una decisión tomada libremente, para combatir al enemigo y no sucumbir al fango de al lado, cuyos huéspedes, desde el principio, nos acusaron de haber formado un grupo aparte y haber preferido la vía de la lucha a la vía de la reconciliación”.
LENIN
En adelante es imposible justificar el nacionalismo en el marco capitalista de la sociedad. Hoy no puede haber nacionalismo, es decir, conciencia de la viva continuidad de la nación, que no sea al mismo tiempo revolucionario”.
THIERRY MAULNIER
No somos ni derecha ni izquierda, pero si hace falta situarnos en términos parlamentarios, reiteramos que estamos a medio camino entre la extrema derecha y la extrema izquierda, por detrás del presidente, dando la espalda a la Asamblea”.
ARNAUD DANDIEU
Ser de izquierda o de derecha es elegir una de las innumerables maneras que tiene el hombre de ser un imbécil; ambas son formas de hemiplejia moral”.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET



Introducción

Un proyecto nacional-revolucionario para Europa comporta un análisis global de la situación del mundo, que debe constituir la base de nuestra estrategia y orientar nuestras perspectivas.

Balance internacional.Durante el último decenio, la evolución del mundo se ha producido de una manera realmente inesperada. El hundimiento del bloque comunista europeo y la disgregación de la URSS, han ocasionado la casi desaparición de los países revolucionarios del Tercer Mundo. El Nuevo Orden Mundial impuesto por el sistema, protagonizado por el gobierno yanqui, parece haber triunfado para un largo período y ha sabido aplastar a sus pocos adversarios legitimando este aplastamiento en nombre de la moral (Panamá, Irak).

La desaparición del bloque comunista europeo no hace sino que presagiar, por lo que parece, la generalización de una economía liberal o paraliberal (con todas sus consecuencias: explotación, pobreza, paro, etc.) en la totalidad de Eurasia.

El panorama está muy negro, pero no hay que perder la esperanza. En primer lugar, la caída del comunismo nos ha demostrado que ninguna situación política, por fosilizada que parezca, es inevitable. Dos fenómenos de idéntica reacción ligados a la tierra y a la sangre (los verdes y los neonacionalistas) han conservado -o reencontrado- en el conjunto de Europa (aunque también en otras partes del globo) el apoyo de una parte importante de la población. Ello tiene una gran importancia, aun cuando estas reacciones tienen tendencia a dirigirse a callejones sin salida (nacionalismo reaccionario o agresivo, integrismo religioso, etc.), pues un porcentaje nada despreciable de la población se ocupa de valores próximos a los nuestros, pudiendo así obstaculizar la dominación del sistema.

¿Quiénes somos? ¿Por qué luchamos?1.- Nuestro enemigo: el sistema occidental.

El sistema occidental es el resultado de una homogeneización ideológica a nivel planetario. Los valores de la sociedad de consumo, de la democracia liberal y del espíritu burgués se han convertido en la única referencia a la vez política, ética y cultural mundial. No hay un “director de orquesta desconocido” o “una mano escondida que dirige”, sino castas dirigentes políticas, económicas, religiosas, mediáticas, que defienden los mismos conceptos ideológicos, bases de su dominación. Estos conceptos son además aceptados (en mayor o menor medida según el nivel de desarrollo económico de cada país) por un amplio sector de la población, sea de manera consciente, sea bajo la influencia de los medios de comunicación (de este modo la creencia en la “mayoría silenciosa” o en el “país real” sustituye al delirio político).

Si las primeras manifestaciones de la ideología burguesa y consumista se remontan a la Edad Media, y aumentan con las revoluciones burguesas inglesas y francesas y con la declaración de independencia americana, sin embargo, la victoria total del sistema es muy reciente. Se trata del hecho de la colonización progresiva del conjunto del planeta por los intereses yanquis. Una colonización a veces militar, pero la mayoría de veces cultural, bajo múltiples formas: sectas neoprotestantes, productos culturales dirigiendo la ideología occidental (películas, cómics, dibujos animados, fast foods, etc.), élites del Tercer Mundo formadas en las universidades occidentales y adaptadas a sus valores y modo de vida, etc. El repentino hundimiento del bloque comunista ha fortalecido notablemente el poder del sistema occidental, que es ahora el único modelo posible.
Deben considerarse como vectores del sistema todas las estructuras internacionales (ONU, FMI, Interpol, OTAN…), todas las empresas multinacionales, todos los gobiernos del Gran Occidente y todos sus lacayos (incluyendo los partidos políticos).

Además hay que ser consciente de que la gran fuerza de este sistema se basa en su infinita capacidad para recuperar a sus adversarios. La eventualidad de gratificaciones conlleva el reciclaje natural de algunos (los ex-maoístas de Rotary, por ejemplo), los otros ven su lucha canalizada hacia ghettos políticos donde se organizan las protestas, jugando a la vez un papel de válvula de seguridad y de reserva de provocadores y de espantapájaros (esta es la triste suerte de casi todos los grupúsculos de derecha o de izquierda, que puede provocar que las fuerzas se anulen gracias a la oposición de los extremistas…).

2.- Nuestra historia. Orígenes.

No es el momento de hacer un profundo estudio de los orígenes históricos de nuestra lucha. Aun cuando tiene raíces más profundas, puede decirse que aparece en Europa durante la segunda mitad del siglo XIX con la fusión ideológica de las corrientes nacionalista y socialista-revolucionaria. En consecuencia, somos los herederos ideológicos de los “bras-nus” de 1.893, de Blanqui y de Proudhon, de Barres, de la Cocarde y del Círculo Proudhon. Aunque también de los “inconformistas de los años 30″, de Valois, del Hedillismo y Ramirismo en España, del futurismo y de los manifiestos de Verona y del Santo Sepulcro en Italia, así como del nacionalismo-revolucionario y del nacional-bolchevismo alemán. En Francia nuestra corriente tomó forma -de manera más o menos perfecta- desde principios de los años 60, en organizaciones como la Federación General de los Estudiantes Europeos, Joven Europa, la Organización Lucha del Pueblo, el Partido Comunitario Nacional Europeo y los Partisanos Europeos.

Es evidente que nuestra corriente doctrinal es universal y se encuentra bajo diversas formas en casi todos los países extranjeros. Los ejemplos más conocidos son Argentina con el peronismo y los Países Árabes con el nasserismo y el baassismo.

Nuestras Propuestas

A. Democracia
1.- Contra la democracia representativa.

Políticamente, la forma de gobierno adoptada por la sociedad occidental es la “democracia” representativa: el “pluralismo” de las facciones, la partitocracia antipopular.

Parlamentarismo y electoralismo constituyen los principales medios utilizados por el sistema para neutralizar los movimientos de protesta popular. Mediante su casta parasitaria de intermediarios políticos, el parlamentarismo alimenta la ilusión de una posibilidad de “cambio” sin atacar al sistema en su totalidad. Las numerosas elecciones organizadas por el Estado no sirven más que para designar entre las diferentes facciones aquellas que se encargarán de asumir la dirección oficial del régimen.

El “pluralismo” y la “democracia” representativa son ante todo la dictadura malolienta de un partido único: el partido del sistema que se extiende desde la extrema derecha a la extrema izquierda del espectro político.

2.- Por una democracia directa, total y descentralizada: el poder político, los medios de comunicación y la producción han de pasar a manos del pueblo.

Contra todos los totalitarismos, defendemos una concepción popular del poder y de su organización. Esta concepción se traduce en la democracia directa que permite al pueblo participar en todas las decisiones y ser dueño de su destino, sin intermediarios. Nada de soluciones a medias, la democracia directa debe ser total, a todos los niveles y debe concernir a toda la población. Debe conllevar una verdadera descentralización de las responsabilidades, las iniciativas y la dirección de las empresas, municipios y regiones, y todas las estructuras, tanto sociales como económicas, que intervengan en la vida del pueblo.

Poner en cuestión la actual “democracia” usurpadora y prevaricadora no es rechazar la democracia. El sistema ha conseguido que su modelo democrático sea siempre presentado como el único modelo viable, mientras que no se trata más que de una desviación de la democracia auténtica. La democracia liberal occidental es un medio de confiscación del poder de decisión, ejecución y gestión por parte de una oligarquía de espaldas al pueblo. La democracia directa afirma, contra todas las oligarquías y todos los sistemas de opresión, la primacía de la comunidad popular.

3.- Contra el sistema de partidos

Los partidos políticos actuales son, en su casi totalidad, las distintas ramas de un partido único -el Partido del Sistema- que va de la extrema izquierda a la extrema derecha. La “democracia” representativa pretende dejar expresarse a varios partidos y ceder la palabra al pueblo (o más bien representar su voluntad, pues es a partir de esta noción de representación cuando se impone el mecanismo de usurpación del poder), pero en realidad se trata de un partido único que monopoliza el poder.

El sistema no es más que una forma de hegemonía oligárquica extranjera sobre los intereses reales del pueblo. Los partidos políticos desempeñan el papel de pantalla entre la voluntad popular y el poder, distorsionándola en su provecho. En una verdadera sociedad democrática el pueblo debe poder participar sin intermediarios en todas las decisiones que afecten a la comunidad.

4.- Por la instauración de consejos populares, por la autogestión y la federación de las comunidades.

El modo de organización más específicamente popular y democrático es el poder de los consejos. Este tipo de organización política es conocido en Europa desde la aparición de los indoeuropeos y surge espontáneamente en cada período revolucionario.

El poder de los consejos, que camina a la par con la democracia directa y la descentralización, debe expresarse en el seno de toda la comunidad del pueblo mediante actos de decisión colectivos y asambleas generales cuyos delegados, cualesquiera que sean las estructuras afectadas, permanecen revocables por aquellos que los han nombrado. De esta forma, no existe divorcio entre el poder político y la sociedad civil.

Los consejos y las realidades sociales y territoriales que representan (empresas, universidades, comunidades, etc.) deben federarse libremente, al igual que autogestionarse de forma autónoma y solidaria.

5.- Por la elección democrática y la revocabilidad inmediata de todos los delegados políticos.

La situación actual de la sociedad muestra que la casta en el poder no está realmente escogida por todo el pueblo. No hay ninguna sanción que castigue sus faltas, sus abusos y sus crímenes.

El poder de los consejos y la práctica democrática directa imponen una nueva forma de dirección y de delegación política y social: elecciones democráticas reales, mandatos imperativos y revocabilidad inmediata, a todos los niveles, de todos los delegados que haya; es lo que reivindicamos.

B. Socialismo1.- Contra el capitalismo y la dominación burguesa

El capitalismo es la forma económica antipopular por excelencia. Bajo cualquiera de sus formas, el modo de producción capitalista es siempre el mismo. Cualquier distinción entre un capitalismo nacional y un capitalismo internacional, o entre un capitalismo francés y anglosajón, debe rechazarse por ser un razonamiento hipócrita. Ya sea bajo formas liberales o bajo la forma, hoy en vías de extinción, del capitalismo burocrático de Estado, el capitalismo se basa en la explotación del hombre por el hombre, la sumisión de los intereses populares, tanto colectivos como individuales, a los mecanismos del capital, las coaliciones financieras y el sistema mercantil.

Las masacres, el terrorismo de estado, el deterioro general de las condiciones de vida, al igual que todas las explotaciones y alienaciones son manifestaciones inseparables de un capitalismo que ha conseguido el nivel planetario de su desarrollo.

El capitalismo genera el pensamiento burgués, es decir, la referencia obligada al dinero y a su poder, sea cual sea el nivel de riqueza del “burgués”.

Contra el capitalismo hay que construir el verdadero socialismo. Éste supone obligatoriamente una democratización total de la sociedad, la socialización de los medios de producción, la redistribución de la riqueza, la expropiación y el desmantelamiento de las coaliciones financieras antipopulares.

2.- Por empresas de talla humana y por la organización en consejos de los trabajadores.

Las empresas de tipo artesanal o familiar, las cooperativas de producción, deben proponerse convertirse en verdaderas comunidades de trabajo.

Las empresas de tipo capitalista deben ser gestionadas y dirigidas directamente por los trabajadores organizados en consejos. La emancipación de los trabajadores de la esclavitud capitalista sólo pueden llevarla a cabo los trabajadores mismos.

En las empresas, en el seno de la producción, en todos los lugares de trabajo, la emancipación significa organización en consejo y fin de las concepciones burguesas del trabajo.

Los diferentes responsables de las empresas de corte capitalista deben ser elegidos directamente, a todos los niveles, por los trabajadores, y ser sustituibles en cualquier momento. Las decisiones que afecten a la organización y las condiciones de trabajo deben tomarlas los consejos. Debe establecerse un plan de producción, pero los trabajadores deben poder determinar ellos mismos la política de su empresa en materia de fabricación, de reparto de las inversiones necesarias y de remuneración económica.

3.- Por la autogestión de las empresas y los organismos sociales.

La organización de los trabajadores en consejos permitirá la autogestión de todas las empresas. Esta autogestión debe extenderse igualmente a todos los organismos sociales.

En contraposición a la asistencia social controlada por el Estado-providencia, todos los organismos sociales deberían poder gestionarse y dirigirse por sus contribuyentes. Todos estos organismos deberían, pues, desnacionalizarse y liberarse de los feudos estatales y sindicales para pasar a manos de los trabajadores. La propiedad, la gestión y la dirección de todos los organismos sociales deben entregarse al pueblo.

4.- Por una sociedad solidaria y comunitaria.

Frente a la sociedad de exclusión contemporánea (en la que cada vez más sectores de la población se marginan e ignoran), conviene contraponer una sociedad de integración, solidaria y comunitaria. El objetivo de la democracia directa, de la descentralización y de los consejos es precisamente la integración de todos en la vida de la comunidad popular.

Nuestro proyecto comunitario se basa en la participación y rechaza la explotación. La realización de este proyecto necesita rupturas y luchas. Es necesario denunciar el espejismo de la “justicia social”, término utilizado a menudo para esconder posiciones reaccionarias y para evitar poner en cuestión radicalmente el orden capitalista, la dominación burguesa y la sociedad de consumo. La realización del socialismo es inseparable de la liquidación del capitalismo y de la burguesía, al igual que de la puesta en marcha de la autogestión, la creación de consejos y la revalorización de la conciencia y las solidaridades comunitarias. C. Liberación1.- Contra la presencia militar norteamericana en Europa.

La política imperialista de EEUU afecta también a Europa, que está sometida, por medio de la OTAN, a una ocupación militar en toda regla bajo la apariencia de “colaboración” militar. La OTAN es el bastón de mando de la política imperialista yanqui en Europa. Con la bendición de la Alianza Atlántica, EEUU han acelerado su producción de armas químicas, que constituyen una amenaza terrible para la población civil, armas que no dudarán en utilizar si es necesario en el territorio europeo, ya que EEUU, potencia talasocrática, está seguro de no tener jamás que afrontar una guerra en su propio territorio.

Además, la OTAN, ese instrumento de ocupación y de dominación yanqui en Europa, está principalmente subvencionada por la esclava Europa.

Los nacional-revolucionarios exigen la expulsión de todas las tropas norteamericanas actualmente asentadas en Europa, la retirada de la OTAN de todos los países europeos que forman parte de ella, y el fin de la colaboración militar con EEUU.

2.- Contra el neo-colonialismo norteamericano.

EEUU no tiene oficialmente colonias; en los mapas ninguna frontera marca los límites del imperio yanqui. Sin embargo, se trata de un imperio de vocación mundial que basa su poder en la coacción, las maniobras, los tratados militares, las presiones económicas y el chantaje mediante las armas. En este imperio norteamericano su aliado natural y lógico, el estado-terrorista sionista, juega un papel primordial.

Ya sea a nivel económico o a nivel político, cultural o militar, el imperialismo de EEUU está omnipresente, directamente o por medio de sus hombres de paja (el Partido Americano), desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda.

El imperialismo yanqui es la expresión activa y brutal de un bloque formado junto al capitalismo. Combatir al uno es combatir al otro.

Los EEUU son una potencia imperialista, una potencia de explotación y de colonización. Los intereses reales de Europa y sus pueblos son fundamental e irremediablemente incompatibles con los de los EEUU. Los partidarios de la unidad europea deben estar convencidos, si son sinceros, de la siguiente evidencia: no podrá haber unificación europea total y verdadera sin una previa liberación, condición imprescindible para conseguirla. Europa se levantará contra Washington expulsando las tropas de ocupación, expropiando todas las multinacionales norteamericanas presentes en nuestro suelo que protegen del peligro a sus marionetas europeas.

3.- Por una solidaridad activa con todos los pueblos en lucha por su libertad y su soberanía.

La lucha de los pueblos es una lucha de liberación. Cualquier lucha de liberación nacional, social o étnica, es por esencia una lucha anti-imperialista, y todos los luchadores anti-imperialistas son solidarios. Esta solidaridad de los pueblos oprimidos debe ser también la base de toda acción internacional de los nacional-revolucionarios.

4.- Por un Frente cuatricontinental contra el imperialismo.

Palestina, Cuba, Panamá, Libia, Granada, Irak, Tíbet… La lucha de los pueblos contra el imperialismo es mundial. Los frentes anti-imperialistas de América (incluidos los internos de EEUU y Canadá), Asia, África y Europa deben unirse solidaria y activamente frente al enemigo común.
Bases militares de ocupación, capitalismo explotador de los pueblos, lavados de cerebro mediante los medios de comunicación del sistema, dominación del dólar, desposesión cultural, explotación capitalista del entorno y recursos naturales, burguesías y partidos políticos colaboracionistas, etc.: el imperialismo es un fenómeno mundial que debe combatirse mundialmente.

Esta lucha implica la revolución. La liberación de los pueblos no podrá llevarse a término si no es por medio de grandes cambios políticos, culturales, económicos y militares. El Nuevo Orden Mundial no puede realizarse más que de manera mundial con la unión de todos los pueblos oprimidos. La revolución en un único país está condenada al fracaso. La ruptura, como la lucha, debe ser mundial.

5.- Por la autodeterminación y el libre acceso a la independencia de las últimas posesiones coloniales francesas.

Frente al imperialismo norteamericano y su empresa de esclavitud y disgregación de los pueblos, debe reivindicarse sin cesar el derecho de los pueblos. Los últimos vestigios del colonialismo francés deben poder acceder libremente a la independencia. Estos departamentos y territorios anexionados y conservados mediante métodos más o menos violentos deben, si así lo desean, poder convertirse en naciones libres y soberanas.

Hay que ir más lejos todavía y no dudar en poner en cuestión “la unidad sagrada” del artificial Estado-Nación francés, el mito de la “república única e indivisible” que ha consagrado la opresión de demasiadas comunidades populares: Bretaña, Córcega, Provenza, País Vasco, Flandes, Cataluña, Occitania, Alsacia, todavía hoy oprimidas por un estado centralista, deben poder disponer de un derecho incondicional a la autodeterminación y a reafirmar sin obstáculos sus identidades específicas.

D. Identidad1.- Contra la nivelación mundial

El mundo occidental-capitalista, sometido al imperialismo norteamericano y a la dominación de la burguesía, es el peor enemigo de los pueblos. Supone su muerte lenta, la disolución de todas las identidades en un nuevo orden planetario. Ideológica, cultural y políticamente la “civilización” occidental despliega una estrategia de erradicación de las culturas. Esta estrategia es el mundialismo.

El mundialismo es una concepción reductora del hombre y de la humanidad, prevista como una futura clase mundial indistinta de productores-consumidores (y además electores) al servicio del capital. El mundialismo es un comportamiento económico “liberal” y uniforme, que pretende regir como una ley suprema los comportamientos humanos. Este sistema económico se basa en la superproducción y el superconsumo. El mundialismo es una concepción del Estado, servilmente sometido a los intereses financieros. El sistema mundial es el rodillo compresor capitalista a escala planetaria, y los estados burgueses que le sirven de turnos nacionales no son más que sus engranajes.

No obstante, la uniformización mundialista no es inevitable. Cualquier pueblo puede rechazar la uniformización, afirmar y defender su identidad y sus derechos a la soberanía. Escoger ser UNO MISMO.

2.- Contra la inmigración, forma nueva de esclavitud

La inmigración es una de las consecuencias de la dominación mundial del sistema mercantil: se necesitan trabajadores capaces de aceptar empleos por un salario miserable. Así permiten mantener los salarios poco elevados, disminuir la resistencia de los trabajadores autóctonos y abaratar los gastos sociales y de formación.

La inmigración no es sólo la del Tercer Mundo hacia los países ricos, si no que incluye también los desplazamientos de población por motivos similares en el interior de Europa.

Las agresiones contra los inmigrantes deben denunciarse enérgicamente. El enemigo no es el inmigrante, sino el sistema capitalista que importa nuevos esclavos. La expresión de orden “vivir y trabajar en el país” conlleva una lucha por un reparto geográfico y harmónico de los medios de producción y por una ayuda al desarrollo de los países de donde han salido los inmigrantes.
El retorno de estos a su país necesita el respeto de sus idiomas, sus culturas, sus costumbres y sus creencias. Debe otorgárseles una autonomía religiosa, cultural y escolar.

Luchar por la integración es luchar contra los inmigrantes, afirmar la superioridad de la cultura occidental sobre las suyas y querer hacer de ellos un nuevo grupo de consumidores del gran occidente. Rechazar esta integración significa aportar nuestra ayuda en la defensa de lo que son, supone permitirles elegir ser ELLOS MISMOS.

3.- Por la renovación de todas las identidades populares.

Luchar contra el mundialismo, por las identidades populares, obliga a rechazar las demagogias racistas y xenófobas. Situarse en la perspectiva de una renovación de todas las identidades populares constituye el rechazo de los discursos de odio contra “el otro”. La amenaza mundialista afecta a todos los pueblos, y a todas las minorías, y la solidaridad de los pueblos y de las minorías contra la nivelación mundial es tan vital como la solidaridad luchadora anti-imperialista.

4.- Por una Europa federal de pueblos y regiones

Ningún proyecto político, revolucionario o no, puede llevar a término la economía del desarrollo unitario europeo y de la reorganización continental. Se trata de saber conjugar una indispensable unidad de espacio central necesario en toda independencia real con el respeto a todas las identidades. La estructura que conjuga mejor las aspiraciones democráticas, las necesidades de la descentralización, la indispensable construcción unitaria y la conciencia de identidad, es la estructura federal del IMPERIO. El principio esencial en que se basa la organización federal es la coordinación de una pluralidad de comunidades populares independientes y solidarias, de manera que el poder europeo central ejerce su autoridad particular únicamente en los temas estrictamente indispensables para el mantenimiento de la federación, mientras que las comunidades populares federadas se encargan del resto de tareas (principio de subsidiaridad). La atribución al poder central de todas las competencias relativas a la política exterior y militar debe permitir que se consideren definitivamente caducas las fronteras militares entre las diferentes comunidades populares.

La voluntad de ver a Europa constituirse bajo la forma de una federación de pueblos y regiones se opone a las concepciones antipopulares de los Estados-nación centralistas. Si ha podido representar, bajo determinadas condiciones, una fuerza de gran valor cualitativo desde el punto de vista revolucionario, en la Europa contemporánea el Estado-nación no representa más que una fuerza política, económica y militar que intenta homogeneizar definitivamente todas las comunidades existentes en su territorio, mediante la sumisión al nuevo orden planetario. Ello se opone a la concepción federalista. Los actuales Estados-nación occidentales son, cualesquiera que sean sus apariencias políticas respectivas, fundamentalmente totalitarios, reductores y opresivos. El federalismo está en contra de los Estados-nación, pues no son más que miembros dominadores del sistema mundial.

E. Ecología1.- Contra la sociedad de consumo y su lógica del despilfarro.

El sistema capitalista rige actualmente las economías de casi todos los países del globo. El modelo universal de “desarrollo” es el de la sociedad de consumo y de expansión industrial, su lógica es la del despilfarro, la alienación de la población y la polución del medio ambiente. Esta situación comporta sin cesar nuevos desequilibrios que toman un cariz cada vez más dramático e incluso inevitable.

Conviene olvidar la noción de desarrollo cuantitativo y de crecimiento incesante, y adoptar el principio cualitativo. Hay que condenar por esta necesidad vital, entre otras, la noción de moda y superconsumo, propios de las sociedades “avanzadas” de Occidente, que se encuentran entre las mayores causas de despilfarro. Oponerse a la sociedad de consumo significa oponerse al sistema mundial. Para el mundialismo, la sociedad de consumo es a la vez un medio y un objetivo, puesto que la estandarización de los comportamientos no se realiza solamente para someter a la población al neocolonialismo cultural y económico norteamericano, si no también para aumentar los beneficios de los trusts multinacionales.

2.- Contra la explotación y la degradación de los recursos naturales y del entorno.

La actuación a favor de las especies animales y vegetales amenazadas, la denuncia del despilfarro y los peligros del superconsumo, la mejora del nivel de vida del pueblo, conllevan poner en cuestión los métodos actuales de explotación de los recursos naturales.

Se insiste regularmente en la crisis que vive la agricultura en el conjunto de los países del mundo. Por una parte, se produce demasiado y los agricultores se arruinan por el hundimiento de precios y la destrucción de los excedentes. Por otra parte, no se produce suficiente y hay que afrontar el hambre. Todos estos desequilibrios tienen un mismo origen: el modo de explotación industrial contemporáneo, la división internacional del trabajo, la organización capitalista mundial. Los teóricos liberales siempre han explicado a quienes les han querido escuchar, que hacía falta modernizar los métodos agrícolas, favorecer el rendimiento, destruir las antiguas estructuras agrarias consideradas arcaicas, orientarse hacia un tipo único de producción con el fin de adaptarse a la mundialización, efectuar una reestructuración de las tierras, favorecer las grandes concentraciones… En resumen, adoptar el modo de explotación capitalista motivado por la búsqueda del beneficio a corto plazo y el sacrificio del interés comunitario por las pretendidas leyes del mercado. El resultado ya lo conocemos: tierras abandonadas, desaparición de los campesinos, en beneficio de los trusts agrarios, endeudamiento de los explotadores, destrucción de los paisajes rurales, polución de las aguas subterráneas debido a la utilización excesiva de abonos y pesticidas inadecuados para el ecosistema, desequilibrio alimenticio, interdependencia económica fuente de esclavitud política, etc. En los países no industrializados esta política ha conducido al hambre y la búsqueda de las materias primas.

Nuestra posición es muy clara: no a la explotación incontrolada de los recursos naturales. No a las concepciones económicas liberales -el primer objetivo de la producción debe ser satisfacer las necesidades reales de la población, en lugar de alimentar las multinacionales-. No a la degradación del medio ambiente, pues la vida de la población va ligada a la calidad de su entorno, que garantiza su salud y su futuro.

3.- Por una nueva administración de la energía.

El problema energético es un problema crucial que afecta al funcionamiento de toda la sociedad. Francia ha entrado desde hace varias décadas en una lógica nuclearización. El Estado francés ha tomado este rumbo de tal manera que somos actualmente superproductores y este excedente debe exportarse. Este mercado es muy lucrativo para los intereses financieros, y a largo o corto plazo conducirá a una situación crítica.

Una actuación ecologista realista y eficaz debe exigir, antes de hablar de la desaparición pura y simple de lo nuclear, la reducción y la limitación de ésta, y cuidar de que no sea sustituido por centrales térmicas, que también son extremadamente contaminantes y destructoras del ecosistema. Conviene promocionar otras energías: la energía hidráulica (evitando favorecer una política de creación de grandes presas), la energía maremotriz, las energías solares y eólicas, las nuevas energías, etc. Estas medidas son importantes por su aplicación a niveles precisos en el marco de una política de energía.

4.- Por una ecología global, democrática y revolucionaria.

Global: Porque ni el hombre, ni el entorno, ni la vida en toda su diversidad pueden aislarse los unos de los otros. Todos los elementos que forman parte de nuestro mundo están en constante interacción, y sabemos que las modificaciones del equilibrio ecológico afectan directamente a la vida de la población, su salud y su futuro.

Democrática: el pueblo debe participar al completo en la lucha contra las amenazas ecológicas. La información debe ser general, y la participación y el control popular deben constituirse en norma.
Revolucionaria: Porque la ecología no está separada de la sociedad. Cualquier actuación ecologista eficaz debe expresar una crítica radical al sistema. Este crea amenazas y desequilibrios a nivel criminal, por lo que atacar sus consecuencias no es suficiente; hay que atacar, sobre todo, las causas.

F. Resistencia1.- Contra los viejos hábitos y las oposiciones inútiles que funcionan para beneficio del sistema.

Conviene rechazar categóricamente la falsa dialéctica derecha/izquierda y todo lo que comporta como división de fuerzas potencialmente revolucionarias, de odios fratricidas, de enfrentamientos inútiles, de sumisión a reglas establecidas por el sistema para su propio provecho. No solamente hay que rechazar estas falsas oposiciones, si no también cualquier relación con los viejos campos políticos burgueses.

2.- Para acabar con los dogmatismos que paralizan la actuación revolucionaria.

En el campo radical de la derecha, las posiciones revolucionarias son inexistentes (no se puede afirmar que se hayan abortado, puesto que han evitado desarrollarlas). La extrema derecha es por naturaleza esencialmente reaccionaria y está bien integrada en el sistema, del que constituye una de las armas más eficaces. Se fundamenta en la negación de la mayoría de identidades comunitarias legitimas, en el rechazo de las luchas de liberación nacional (tanto en Europa como en el Tercer Mundo), en la negativa a atacar concretamente al capitalismo y el orden burgués (que a veces ataca verbalmente, pero que en la práctica defiende), en la glorificación del orden establecido y de la seguridad, en un anticomunismo visceral extraído de las realidades geopolíticas y sociales, en el conformismo moralista, etc.

La capacidad revolucionaria del bando opuesto -la extrema izquierda- ha sido neutralizada desde hace tiempo mezclándose con la calumnia pseudo-facha, el apoyo a las formaciones políticas burguesas (social-democracia colaboracionista y formaciones pseudo-progresistas), las reivindicaciones sociales únicamente consumistas, la difusión de los mitos del desarrollo y del subdesarrollo, consagrando la sumisión del Tercer Mundo al orden capitalista mundial, incluso en el social-liberalismo y en la apología de la subcultura norteamericana.

Extrema derecha/Extrema izquierda = gorro blanco/blanco gorro. Los militantes revolucionarios deben rechazar totalmente la influencia de las alas extremas del sistema y cualquier asimilación con ellas, así como tener presente que su único papel es el de cuidar los márgenes del sistema, de modo que puedan desarticular todas las tentativas subversivas.

3.- Contra los partidos, por una lucha del pueblo, por el pueblo y con el pueblo.

La comunidad militante agrupada alrededor de estas propuestas se opone a la concepción de un partido apartado del pueblo, poseedor de la verdad única y amo de la ley. Defiende la actuación, en tanto que agrupación de hombres y mujeres sumergidos en la vida real y en las luchas populares. La creación de consejos, la autogestión, la democracia directa, deben expresar la consecución directa y soberana del porvenir comunitario por el propio pueblo.

4.- Por un apoyo crítico a todas las actuaciones de oposición al sistema.

En todas partes, en cualquier momento, se llevan a cabo actuaciones de oposición, conscientes o inconscientes. La tarea de todo militante revolucionario es aportar su apoyo crítico a estas actuaciones, coordinarlas en la medida de lo posible y favorecer la aparición y el desarrollo de un verdadero espíritu de resistencia.

5.- Por la protesta de todo el sistema.

Las luchas concentradas en una critica particular del sistema forman parte de la lucha a emprender, pero deben siempre situarse en un marco general, el de poner en cuestión la totalidad del sistema. El capitalismo, el mundialismo, el imperialismo y las alienaciones que las acompañan forman un todo cuyos elementos están unidos por una misma lógica de opresión.

Por una estrategia alternativa ¿Qué revolución?

Ya que no es previsible ningún cambio revolucionario a largo o corto plazo (aunque quién hubiera pensando en una revolución francesa en 1.788 o en una revolución rusa en 1.913), es nuestro deber actuar para prepararlo. Las fuerzas conservadoras razonan a corto plazo y con la ilusión de una expansión absoluta y mundial del sistema capitalista productivista. Las fuerzas de cambio deben razonar a largo plazo, para preparar las transiciones y las mutaciones.

Son posibles dos esquemas: la caída del sistema del interior o un enfrentamiento violento (estos dos esquemas pueden mezclarse para convertirse en uno).

1.- Crear zonas liberadas para contribuir al cambio de la mayoría cultural.

Una revolución “suave” puede significar un cambio de mayoría cultural, es decir, que una población que ya no se identifica con su sistema lo elimina como quien escupe un hueso (es lo que ha ocurrido recientemente en algunos países de la Europa del Este).

Esta situación supone una tarea muy ardua y la creación de valores sustitutivos. Para una estructura política y culturalmente de tipo ultraminoritario, como la nuestra, el trabajo es enorme. Debe pasar por:

- una propaganda intensiva para dar a conocer nuestra simple existencia y nuestras posiciones
– un compromiso plural de los militantes en las luchas habituales (sindicatos, ecología, regionalismo, etc…) que les conduzca a ser reconocidos como “ciudadanos activos”.
– la creación de “zonas liberadas”, verdaderas vitrinas de nuestra concepción del mundo. Estas estructuras serán controladas por nuestros miembros sean del tamaño que sean.

2.- A partir de un pulmón exterior, ejercer la acción revolucionaria.

Una toma de poder tras un enfrentamiento directo (un octubre NR o una “marcha sobre Roma”) o tras una guerra popular prolongada, no es previsible si no existe previamente un movimiento político muy estructurado y dotado de gran poder, apoyado además por un Piémont europeo (fue el Piémont quien unificó las armas y la diplomacia de Italia), o por estados extra-europeos que puedan ser el pulmón exterior de dicha actividad.

3.- Por los contra-poderes y por la alianza de los disidentes.

Nueva Resistencia ha tomado la opción de una estrategia de contra-poder destinada a la transformación de las estructuras del régimen. Para ello, NR preconiza la constitución de un Frente Unido Anti-Sistema y la creación, en la medida en que se pueda, de zonas liberadas y de utopías concretas. De esta manera, Nueva Resistencia permanece atenta a las evoluciones políticas internacionales susceptibles de hacer aparecer un Piémont o un pulmón exterior.

Construir un Frente Unido Anti-Sistema.El movimiento Nueva Resistencia no tiene la exclusiva de la oposición al sistema y reconoce de buen grado la presencia en diferentes sectores cuyos intereses son comunes de otras fuerzas de oposición radicales o más moderadas: movimientos autonomistas, ecologistas radicales, militantes etnisistas, luchadores anti-imperialistas, socialistas patriotas, etc.

El objetivo de los dirigentes y militantes de NR debe ser, bajo cualquier circunstancia, velar por la creación puntual de Frentes (circunstanciales) Unidos Anti-Sistema que materializan en la lucha la posibilidad de unión de los verdaderos contrarios al sistema. Esta voluntad confirmada debe caminar pareja a la denuncia sin tregua de todas las formaciones reformistas que intentan moderar las luchas o recuperarlas para el bien del sistema.

1.- Por utopías concretas materializar nuestra lucha y crear zonas liberadas.

Aquí y ahora deben crearse zonas liberadas, económica y culturalmente independientes, del sistema mercantil, federadas entre ellas y que practiquen la estrategia del Rhizoma. Estas zonas liberadas deben basarse en proyectos de utopías concretas y de revoluciones minúsculas: artesanos y pequeños comercios, cooperativas de producción, comunidades agrícolas, etc.
Su rentabilidad financiera debe permitir una independencia de las familias y de los militantes, su éxito debe servir de ejemplo de que es posible otro mundo. Por ultimo, estas estructuras deben constituir una contra-sociedad o un poder alternativo.

2.- Actuar para la creación de un Piémont o un pulmón exterior.

La lucha de los militantes nacional-revolucionarios no queda delimitada en una entidad geográfica o administrativa concreta. Presente en los frentes de lucha popular en Francia, el movimiento Nueva Resistencia tiene pensado, en caso de un fracaso, actuar con las otras facciones regionales del FEL, para apoyar (ya sea en Francia o exportando sus militantes, su material o sus fondos) la posible creación de un Piémont o de un pulmón exterior. Las fuerzas NR deben poder concentrarse rápidamente en los débiles muelles del sistema, donde sea que estén situados. Es por ello que Nueva Resistencia otorga una importancia prioritaria a las relaciones europeas e internacionales, y al apoyo activo a todas las resistencias antisistema en el extranjero.

Nueva Resistencia

jueves, 5 de noviembre de 2015

5 de Noviembre



Después de un tiempo de inactividad, vuelvo a escribir porque creo que la ocasión lo merece. Hoy, 5 de noviembre, es el aniversario del Gunpowder Plot, conocido en castellano como la Conspiración de la pólvora.
Hace 410 años, un grupo de católicos ingleses trató de llevar a cabo un complot para asesinar al rey Jacobo I y a una parte de la aristocracia inglesa volando las casas del Parlamento, motivados por las injustas medidas penales tomadas contra los católicos en Inglaterra.

Hombres como Guy Fawkes o Robert Catesby, armados de valor, trataron de oponerse a las pretensiones que tenía el Estado protestante de erradicar el catolicismo en su territorio, y mediante esta acción directa, iniciar una revolución. Desgraciadamente, la conspiración fue descubierta y sus líderes torturados hasta la muerte.

Sin embargo, no es el resultado lo verdaderamente trascendental, sino el ejemplo del modo de actuar de este grupo de hombres. Un ejemplo de lucha contra la injusticia y de defensa de una Fe y unos principios. Hoy en día, no muchos católicos aprobarían dicha actitud, pero algunos estamos orgullosos. Porque a pesar de que se haya mancillado el nombre de Jesucristo haciéndole parecer poco más que un hippie de Ibiza, Él fue un verdadero luchador. Un luchador que no dudó en expulsar a los mercaderes del templo de su Padre y al que no le tembló el pulso al decir “No vine a traer la paz, sino la espada” (Mateo 10:34).

Por eso, hoy homenajeamos a estos hombres, no tanto por la nobleza de su acción, sino por la ausencia de personas semejantes en nuestra sociedad actual. Ellos fueron capaces de dar la vida por sus ideales, luchando contra el yugo opresor protestante que amenazaba con quitarles, a ellos y al resto de católicos, su libertad.

Por Hermano Boho

viernes, 30 de octubre de 2015

Entrevista a Trinidad Ledesma Ramos



«Mi hermano creía tener una
solución política para España»

Trinidad Ledesma Ramos, catedrática de Filosofía y periodista, tenía mucho que hablar de su hermano, a cuya memoria y estudio ha dedicado toda su vida. El lugar donde mantuvimos la conversación fue el despacho que siempre había ocupado Ramiro Ledesma, y que Trinidad ha mantenido igual, sin tocar nada. Sus muebles, sus libros, sus notas, su máquina de escribir... todo sigue en el mismo sitio. Antes de nada preguntamos a Trinidad si se ha contado con Ramiro Ledesma a la hora de valorar su obra y su aportación al pensamiento político nacional...

— No, por supuesto que no. Mi hermano funda las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, y ahí estaba la doctrina nacional sindicalista. José Antonio funda dos años después Falange Española. Ramiro ha sido muy mal tratado, porque no se le ha tenido en cuanta. Ya en el año 1931, en el número veintitrés de “La Conquista del Estado”, hablaba de la formación del partido, y aparecen los estatutos, que luego, en el año 1933, los revisa y se refunden. Fue mi hermano el que los presentó en la Dirección General de Seguridad, y ahí está, avalado con su firma. Ramiro, en su libro “Discurso a las Juventudes de España”, se refería a una doctrina que luchara por la paz, por la justicia social, etc., y, sin embargo, desde hace cuarenta años ¿quién se dice que fundó el nacional sindicalismo? Yo estoy intentando editar unos libros para que se sepa la verdad, pero me moriré sin conseguirlo, aunque, sobre todo, los estudiosos ya están al corriente de los hechos verdaderos.

En cuanto a autores y obras que hablen de Ramiro Ledesma y que merezcan la pena, Trinidad Ledesma nos señala la biografía de Tomás Borrás y la de Sánchez Diana, “que contaron conmigo a la hora de escribir”“También hay otros libros que es mejor no mencionar, porque han sido insultantes y no tenían nada que ver con la verdad. Durante cuarenta años se han tergiversado las cosas, pero Franco nunca ha tenido nada que ver. Él se encontró con el problema y no pudo hacer nada.”

¿Qué puede relatarnos de sus últimos momentos en la cárcel, de su probable conversión religiosa?

—Bueno, de eso yo no sé mucho. Yo iba a la cárcel a verle, pero, las cosas como son, me daba mucho miedo, estaba aterrorizada. Íbamos las mujeres a ver a nuestros familiares, porque para los hombres era más peligroso. Nos hacían ir bastante tiempo antes de que fuera la hora de visita y nos ponían en fila. Después, todos los visitantes y los presos estábamos en la misma habitación, que era muy pequeña. Fui pocas veces, porque pasó poco tiempo desde que lo detuvieron hasta que murió, en octubre. Una de las veces me dijo que iban a celebrar juicios y mi hermano el mayor se puso en contacto con un abogado, que a pesar de ser un poco de izquierdas estuvo encantado de ayudar a Ramiro, pero nunca fue a verle a la cárcel ya lo habían trasladado a otro sitio, y no pudo verle. Lo que había ocurrido es que separaron a los que iban a matar y a los que pasarían tiempo en la cárcel, pero sin peligro para su vida. En cuanto a lo de su conversión yo, la verdad, lo que sé es a través del sacerdote que estuvo con él los últimos momentos, que era el párroco de San Ginés. Ramiro era un hombre serio y muy ético, quizá demasiado ético, que heredó, como el resto de los hermanos, la educación de los padres. Eso lo sabía yo y lo confirmé en la cárcel, a pesar, como digo, del miedo que me daba.

Según va trascurriendo la conversación llegamos al punto de los estudios de Ramiro Ledesma. Con veintipocos años ya era licenciado en Filosofía y Letras, rama de filosofía, y le quedaba una asignatura para acabar Ciencias Exactas. Además, tenía un puesto para ganarse la vida en telégrafos. Antes de dedicarse a la política, sólo vivía para el estudio. Al no tener muchos medios económicos iba al Ateneo a leer todos los libros que quería. Tenía su propio círculo de amistades, todos intelectuales, y escribió varios libros de política, como “¿Fascismo en España?”, ensayo, novela (“El sello de la muerte”) y numerosos artículos y entrevistas.

Por otro lado, también tenía otras aficiones, como el cine —excepto la comedia musical—, la música —su músico preferido era Wagner— y montar en moto y esquiar.

“Era un matemático fuera de serie”, nos dice Trinidad. “Sólo sé que estudiando segundo de facultad ya escribía paraRevista de Occidente y para La Gaceta Literaria y le encargaron una entrevista con Rey Pastor, el matemático número uno, que era español aunque residía en Buenos Aires. Esa entrevista fue publicada hasta en las mejores revistas literarias de París.”

Para su hermana, Ramiro, por el que siente verdadera pasión, era un hombre serio, honesto, valiente y ético. Confiaba en la juventud española por encima de todo; porque era la única que podía salvar a España.

“Para hablar de Ramiro necesitaríamos mucho tiempo, porque en una conversación no se puede abarcar a un hombre como él. Yo he dedicado toda mi vida, dice Trinidad, a su memoria y para desmentir falsedades que se han dicho sobre él, falsedades guiadas por intereses propios.”

— Ramiro se inicia en la vida política en el año 1930, aunque no fue de forma precipitada, ya que él tenía entonces un pensamiento muy definido. Fue una sucesión debido a su madurez mental. Iba quemando etapas, e igual que pasó de la novela al estudio universitario, pasó del estudio universitario a la política. Debido a su preparación cultural tenía ya muchas claves y se daba cuenta de que España se moría, que estaba envejecida y necesitaba savia nueva. Y en vez de haber hecho lo que otros, seguir con sus libros y con su filosofía, quiso poner en práctica sus conocimientos al servicio de España. Lo dejó todo, sabiendo el peligro que corría, pero no tuvo miedo nunca. Como ejemplo basta mencionar el periódico que fundo “La Conquista del Estado”, cuyos titulares eran un verdadero móvil para la población. Tenía artículos —que guardo todavía— a favor de la lucha contra el marxismo. Parecen escritos para una situación como la actual. Ramiro como intelectual tenía todas las puertas abiertas para ser una primera figura mundial, incluso en filosofía ya tenía una selección de textos que iban a constituir como un manifiesto, pero lo dejó todo, porque creía tener una solución política para España. Y así fue hasta el último momento, porque cuando la situación se puso mal, mi hermano mayor le dijo que se refugiase en una embajada, como hacían otros, pero él dijo: “Yo he dirigido un movimiento de este tipo para salvar a España, dando la cara, y  no me puedo esconder”.Entonces fue detenido junto a mi hermano mayor por donde estaba el Parque de Bomberos, un 1º de agosto. Después vino la cárcel y su muerte, que fue como su vida, una valentía que no todos tienen. Está enterrado en Aravaca y le voy a decir una cosa: desde el día de la liberación no le ha faltado una corona de laurel de un grupo de jóvenes que no le olvidaron. A su muerte, Ortega y Gasset, que estaba en París y le afectó mucho, dijo: “No han matado a un hombre, han matado un pensamiento”.



[Entrevista realizada por Pilar González Peña a Trinidad Ledesma Ramos, publicada en la revista Fuerza Nueva, nº 850, Madrid, 1 al 15 de octubre de 1983, p. 29 - 31]

martes, 20 de octubre de 2015

Vientos del pueblo



Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas. 

                                                                                        Por Miguel Hernández

viernes, 2 de octubre de 2015

El sentido social del Fascismo




Hasta ahora que ha llegado la República a España, para seguir despertando a España –tras el clarinazo de la Dictadura– de una modorra casi secular, ha sido difícil y peligroso hablar en serio del Fascismo entre nosotros.

Los interesados en mantener el equívoco –y son muchos en España– habían hecho creer a las buenas gentes que el Fascismo significaba algo negativo, reaccionario, capitalista, monárquico, clerical y tiránico del pueblo. Habían hecho creer a nuestras buenas gentes –y son muchas en España– que el Fascismo era algo así como un pronunciamiento a lo siglo XIX.

Pero las cosas se han precipitado de tal modo que en el ambiente español –y en el ambiente europeo– que la palabra «Fascismo» va teniendo un nuevo sentido, un nuevo sentido salvador, positivo, social y universal.

Hoy Europa –y el mundo– están divididos en tres campos de lucha: el «campo comunista», que desea arrasar con su avalancha, oriental y bárbara, toda una civilización secular, hecha entre lágrimas, heroísmos y sangre; el «campo liberal socialdemócrata», que con sus anticuados órganos de Gobierno (Parlamento, sufragio universal) quiere por un lado contener inútilmente el cataclismo, y por otro, instaurar un iluso equilibrio de fuerzas sociales, a base del mito de «la libertad individual». Y por último, el «campo fascista», que aceptando las masas sociales y los procedimientos de acción directa propios del comunismo, salva con ellos cierta autonomía individual, salva esencias imponderables de la civilización europea, y organiza de nuevo el mundo en una paz equilibrada, en una armonía de Capital y de Trabajo, en un sentido corporativo del Estado.

Frente al «Comunismo», que todo lo quiere para la «Masa» («todo el poder para el Soviet»), y frente al «Liberalismo», que todo lo quiere para el «individuo», llega el «Fascismo», para integrar estos dos factores en un único cuerpo o «Corporación». La derecha y la izquierda sirven en el Fascismo a un solo cuerpo: «el Estado.» Lo mismo que en el hombre, la derecha y la izquierda le sirven para la lucha del cuerpo y del alma.

Roma, otra vez en la historia, ha resuelto la gran ecuación social. Como en tiempos de César, de San Pablo, de Constantino, de San Agustín, de Santo Tomás, de Campanella, de San Ignacio.

Mussolini tiene ese sentido profundo en la nueva historia del mundo. Siendo socialista, marxista, aportó en su movimiento el «genio de Oriente», comunista, y admitió las masas al Poder. Pero siendo también europeo, aceptó la función de la «iniciativa privada», del capital, y la libertad, para que las masas pudieran moverse.

Es hora ya de decir que el Fascismo, consecuencia de la Revolución rusa, es el triunfo de lo social: nacionalizado, universalizado, racionalizado.

Ni Oriente ni Occidente, sino lo universal, lo ecuménico. Ni Moscú ni Ginebra: Roma.

Por eso los que visitan Italia, tras diez años de este régimen tan nuevo y tan antiguo, tan moderno y tan tradicional, observan que el secreto y el sentido del Fascismo es «fundamentalmente social».

El Capital no ha sido aplastado por la Masa. Sino controlado por el Estado, para que sirva a la Masa, a los humildes. El trabajador en el régimen fascista, lo es todo. Es el auténtico régimen de los «trabajadores». Los trabajadores en el Fascismo han ascendido a primera clase social. Todo está en el Fascismo, en vista de la producción nacional.

Y el trabajador, ascendido a primate histórico, ha dejado de ser proletario. Y es patriota, y es espiritual, y siente ansias nobles de expansión y de dominio, de gloria.

La Historia se repite porque es siempre la misma. Antiguamente se decía: «Todos los caminos llevan a Roma.» Hoy lo podemos repetir. Sobre todo, los pueblos que nacimos del genio romano. Y es porque Roma, con el Fascismo, ha encontrado de nuevo la «solución de la Historia», la salvación de Europa, el «sentido de lo social». 

Por Ernesto Giménez Caballero

martes, 8 de septiembre de 2015

Postdata sobre las Sociedades de Control



I. Historia
Foucault situó las sociedades disciplinarias en los siglos XVIII y XIX; estas sociedades alcanzan su apogeo a principios del XX, y proceden a la organización de los grandes espacios de encierro. El individuo no deja de pasar de un espacio cerrado a otro, cada uno con sus leyes: primero la familia, después la escuela (“acá ya no estás en tu casa”), después el cuartel (“acá ya no estás en la escuela”), después la fábrica, de tanto en tanto el hospital, y eventualmente la prisión, que es el lugar de encierro por excelencia. Es la prisión la que sirve de modelo analógico: la heroína de Europa 51 puede exclamar, cuando ve a unos obreros: “me pareció ver a unos condenados…”. Foucault analizó muy bien el proyecto ideal de los lugares de encierro, particularmente visible en la fábrica: concentrar, repartir en el espacio, ordenar en el tiempo, componer en el espacio-tiempo una fuerza productiva cuyo efecto debe ser superior a la suma de las fuerzas elementales. Pero lo que Foucault también sabía era la brevedad del modelo: sucedía a las sociedades de soberanía , cuyo objetivo y funciones eran muy otros (recaudar más que organizar la producción, decidir la muerte más que administrar la vida); la transición se hizo progresivamente, y Napoleón parecía operar la gran conversión de una sociedad a otra. Pero las disciplinas a su vez sufrirían una crisis, en beneficio de nuevas fuerzas que se irían instalando lentamente, y que se precipitarían tras la segunda guerra mundial: las sociedades disciplinarias eran lo que ya no éramos, lo que dejábamos de ser.
Estamos en una crisis generalizada de todos los lugares de encierro: prisión, hospital, fábrica, escuela, familia. La familia es un “interior” en crisis como todos los interiores, escolares, profesionales, etc. Los ministros competentes no han dejado de anunciar reformas supuestamente necesarias. Reformar la escuela, reformar la industria, el hospital, el ejército, la prisión: pero todos saben que estas instituciones están terminadas, a más o menos corto plazo. Sólo se trata de administrar su agonía y de ocupar a la gente hasta la instalación de las nuevas fuerzas que están golpeando la puerta. Son las sociedades de control las que están reemplazando a las sociedades disciplinarias.
“Control” es el nombre que Burroughs propone para designar al nuevo monstruo, y que Foucault reconocía como nuestro futuro próximo. Paul Virilio no deja de analizar las formas ultrarrápidas de control al aire libre, que reemplazan a las viejas disciplinas que operan en la duración de un sistema cerrado. No se trata de invocar las producciones farmacéuticas extraordinarias, las formaciones nucleares, las manipulaciones genéticas, aunque estén destinadas a intervenir en el nuevo proceso. No se trata de preguntar cuál régimen es más duro, o más tolerable, ya que en cada uno de ellos se enfrentan las liberaciones y las servidumbres. Por ejemplo, en la crisis del hospital como lugar de encierro, la sectorización, los hospitales de día, la atención a domicilio pudieron marcar al principio nuevas libertades, pero participan también de mecanismos de control que rivalizan con los más duros encierros. No se trata de temer o de esperar, sino de buscar nuevas armas.
II. Lógica
Los diferentes internados o espacios de encierro por los cuales pasa el individuo son variables independientes: se supone que uno empieza desde cero cada vez, y el lenguaje común de todos esos lugares existe, pero esanalógico . Mientras que los diferentes aparatos de control son variaciones inseparables, que forman un sistema de geometría variable cuyo lenguaje es numérico (lo cual no necesariamente significa binario). Los encierros son moldes , módulos distintos, pero los controles son modulaciones , como un molde autodeformante que cambiaría continuamente, de un momento al otro, o como un tamiz cuya malla cambiaría de un punto al otro. Esto se ve bien en la cuestión de los salarios: la fábrica era un cuerpo que llevaba a sus fuerzas interiores a un punto de equilibrio: lo más alto posible para la producción, lo más bajo posible para los salarios; pero, en una sociedad de control, la empresa ha reemplazado a la fábrica, y la empresa es un alma, un gas. Sin duda la fábrica ya conocía el sistema de primas, pero la empresa se esfuerza más profundamente por imponer una modulación de cada salario, en estados de perpetua metastabilidad que pasan por desafíos, concursos y coloquios extremadamente cómicos. Si los juegos televisados más idiotas tienen tanto éxito es porque expresan adecuadamente la situación de empresa. La fábrica constituía a los individuos en cuerpos, por la doble ventaja del patrón que vigilaba a cada elemento en la masa, y de los sindicatos que movilizaban una masa de resistencia; pero la empresa no cesa de introducir una rivalidad inexplicable como sana emulación, excelente motivación que opone a los individuos entre ellos y atraviesa a cada uno, dividiéndolo en sí mismo. El principio modular del “salario al mérito” no ha dejado de tentar a la propia educación nacional: en efecto, así como la empresa reemplaza a la fábrica, la formación permanente tiende a reemplazar a la escuela , y la evaluación continua al examen. Lo cual constituye el medio más seguro para librar la escuela a la empresa.
En las sociedades de disciplina siempre se estaba empezando de nuevo (de la escuela al cuartel, del cuartel a la fábrica), mientras que en las sociedades de control nunca se termina nada: la empresa, la formación, el servicio son los estados metastables y coexistentes de una misma modulación, como un deformador universal. Kafka, que se instalaba ya en la bisagra entre ambos tipos de sociedad, describió en El Proceso las formas jurídicas más temibles: el sobreseimiento aparente de las sociedades disciplinarias (entre dos encierros), la moratoria ilimitada de las sociedades de control (en variación continua), son dos modos de vida jurídica muy diferentes, y si nuestro derecho está dubitativo, en su propia crisis, es porque estamos dejando uno de ellos para entrar en el otro. Las sociedades disciplinarias tienen dos polos: la firma, que indica elindividuo , y el número de matrícula, que indica su posición en una masa . Porque las disciplinas nunca vieron incompatibilidad entre ambos, y porque el poder es al mismo tiempo masificador e individualizador, es decir que constituye en cuerpo a aquellos sobre los que se ejerce, y moldea la individualidad de cada miembro del cuerpo (Foucault veía el origen de esa doble preocupación en el poder pastoral del sacerdote -el rebaño y cada uno de los animales- pero el poder civil se haría, a su vez, “pastor” laico, con otros medios). En las sociedades de control, por el contrario, lo esencial no es ya una firma ni un número, sino una cifra: la cifra es una contraseña, mientras que las sociedades disciplinarias son reglamentadas por consignas (tanto desde el punto de vista de la integración como desde el de la resistencia). El lenguaje numérico del control está hecho de cifras, que marcan el acceso a la información, o el rechazo. Ya no nos encontramos ante el par masa-individuo. Los individuos se han convertido en “ dividuos ”, y las masas, en muestras, datos, mercados o bancos . Tal vez sea el dinero lo que mejor expresa la diferencia entre las dos sociedades, puesto que la disciplina siempre se remitió a monedas moldeadas que encerraban oro como número patrón, mientras que el control refiere a intercambios flotantes, modulaciones que hacen intervenir como cifra un porcentaje de diferentes monedas de muestra. El viejo topo monetario es el animal de los lugares de encierro, pero la serpiente es el de las sociedades de control. Hemos pasado de un animal a otro, del topo a la serpiente, en el régimen en el que vivimos, pero también en nuestra forma de vivir y en nuestras relaciones con los demás. El hombre de las disciplinas era un productor discontinuo de energía, pero el hombre del control es más bien ondulatorio, en órbita sobre un haz continuo. Por todas partes, el surf ha reemplazado a los viejos deportes .
Es fácil hacer corresponder a cada sociedad distintos tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes sino porque expresan las formas sociales capaces de crearlas y utilizarlas. Las viejas sociedades de soberanía manejaban máquinas simples, palancas, poleas, relojes; pero las sociedades disciplinarias recientes se equipaban con máquinas energéticas, con el peligro pasivo de la entropía y el peligro activo del sabotaje; las sociedades de control operan sobre máquinas de tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo peligro pasivo es el ruido y el activo la piratería o la introducción de virus. Es una evolución tecnológica pero, más profundamente aún, una mutación del capitalismo. Una mutación ya bien conocida, que puede resumirse así: el capitalismo del siglo XIX es de concentración, para la producción, y de propiedad. Erige pues la fábrica en lugar de encierro, siendo el capitalista el dueño de los medios de producción, pero también eventualmente propietario de otros lugares concebidos por analogía (la casa familiar del obrero, la escuela). En cuanto al mercado, es conquistado ya por especialización, ya por colonización, ya por baja de los costos de producción. Pero, en la situación actual, el capitalismo ya no se basa en la producción, que relega frecuentemente a la periferia del tercer mundo, incluso bajo las formas complejas del textil, la metalurgia o el petróleo. Es un capitalismo de superproducción. Ya no compra materias primas y vende productos terminados: compra productos terminados o monta piezas. Lo que quiere vender son servicios, y lo que quiere comprar son acciones. Ya no es un capitalismo para la producción, sino para el producto, es decir para la venta y para el mercado. Así, es esencialmente dispersivo, y la fábrica ha cedido su lugar a la empresa. La familia, la escuela, el ejército, la fábrica ya no son lugares analógicos distintos que convergen hacia un propietario, Estado o potencia privada, sino las figuras cifradas, deformables y transformables, de una misma empresa que sólo tiene administradores. Incluso el arte ha abandonado los lugares cerrados para entrar en los circuitos abiertos de la banca. Las conquistas de mercado se hacen por temas de control y no ya por formación de disciplina, por fijación de cotizaciones más aún que por baja de costos, por transformación del producto más que por especialización de producción. El servicio de venta se ha convertido en el centro o el “alma” de la empresa. Se nos enseña que las empresas tienen un alma, lo cual es sin duda la noticia más terrorífica del mundo. El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado. Es cierto que el capitalismo ha guardado como constante la extrema miseria de tres cuartas partes de la humanidad: demasiado pobres para la deuda, demasiado numerosos para el encierro: el control no sólo tendrá que enfrentarse con la disipación de las fronteras, sino también con las explosiones de villas-miseria y guetos.
III. Programa
No es necesaria la ciencia ficción para concebir un mecanismo de control que señale a cada instante la posición de un elemento en un lugar abierto, animal en una reserva, hombre en una empresa (collar electrónico). Félix Guattari imaginaba una ciudad en la que cada uno podía salir de su departamento, su calle, su barrio, gracias a su tarjeta electrónica (dividual) que abría tal o cual barrera; pero también la tarjeta podía no ser aceptada tal día, o entre determinadas horas: lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que señala la posición de cada uno, lícita o ilícita, y opera una modulación universal.
El estudio socio-técnico de los mecanismos de control, captados en su aurora, debería ser categorial y describir lo que está instalándose en vez de los espacios de encierro disciplinarios, cuya crisis todos anuncian. Puede ser que viejos medios, tomados de las sociedades de soberanía, vuelvan a la escena, pero con las adaptaciones necesarias. Lo que importa es que estamos al principio de algo. En el régimen de prisiones : la búsqueda de penas de “sustitución”, al menos para la pequeña delincuencia, y la utilización de collares electrónicos que imponen al condenado la obligación de quedarse en su casa a determinadas horas. En elrégimen de las escuelas : las formas de evaluación continua, y la acción de la formación permanente sobre la escuela, el abandono concomitante de toda investigación en la Universidad, la introducción de la “empresa” en todos los niveles de escolaridad. En el régimen de los hospitales : la nueva medicina “sin médico ni enfermo” que diferencia a los enfermos potenciales y las personas de riesgo, que no muestra, como se suele decir, un progreso hacia la individualización, sino que sustituye el cuerpo individual o numérico por la cifra de una materia “dividual” que debe ser controlada. En el régimen de la empresa : los nuevos tratamientos del dinero, los productos y los hombres, que ya no pasan por la vieja forma-fábrica. Son ejemplos bastante ligeros, pero que permitirían comprender mejor lo que se entiende por crisis de las instituciones, es decir la instalación progresiva y dispersa de un nuevo régimen de dominación. Una de las preguntas más importantes concierne a la ineptitud de los sindicatos: vinculados durante toda su historia a la lucha contra las disciplinas o en los lugares de encierro (¿podrán adaptarse o dejarán su lugar a nuevas formas de resistencia contra las sociedades de control?). ¿Podemos desde ya captar los esbozos de esas formas futuras, capaces de atacar las maravillas del marketing? Muchos jóvenes reclaman extrañamente ser “motivados”, piden más cursos, más formación permanente: a ellos corresponde descubrir para qué se los usa, como sus mayores descubrieron no sin esfuerzo la finalidad de las disciplinas. Los anillos de una serpiente son aún más complicados que los agujeros de una topera.

Por Gilles Deleuze

Extraído de: Capitalismo y Esquizofrenia

jueves, 3 de septiembre de 2015

Soliloquio Múltiple



Me gustaría saber sentir el sentimiento puro de las incoherencias; es decir, ser incoherencia yo, y sentirme dentro de mi misma irreflexión. Curioso.

Entendámonos. Existen instantes, décimas de segundos, detalles e infinidades de míseros momentos; y digo míseros pues a día de hoy no conozco utilidad alguna en estos; en los que sentimos en nosotros la venida de un sugestivo, irreverente y bellísimo parto intelectual, espiritual o bien sentimental.
Pues bien, dichos instantes, (los cuales por razones obvias no voy a definir) conforman una de las mayores rarezas a encontrar en el ser humano; y esto se debe, a que durante el tiempo que transcurre en el que bebemos, olemos, oímos y aceptamos dicho parto de sustancia y memoria inexistentes, sentimos en nosotros y alrededor nuestro una magnificencia, una vanagloria y una saciedad de magnitudes telescópicas.

Y creedme cuando os digo que diría más sobre estas rarezas, hasta trataría de definir o describir una de ellas con la mayor profundidad y dedicación posibles; pero sencillamente sólo puedo añadir que su duración es tan opuesta al sentimiento que albergan, que un frágil intento de poeta sería incapaz de captar su esencia en tan sólo un segundo.

Aunque algún alma cándida decidirá pensar que otra serie de personajes estudiosos; de licencias, grados y diplomas airados; sí serían capaces de desentrañar los órganos de esta complejidad (llamémosla ‘X’). Lamento ser yo quien agüe un optimismo más falso que la idea moderna de democracia, o libertad, o justicia (mejor no entremos en ese tema querido amigo, mantén tu silencio alerta); pero, necesitaríamos fusionar en una todas las capacidades de la creación para abrir esta divertida y misteriosa caja de Pandora.
Semejante comentario no se refiere a que el secreto mejor guardado del universo se encuentre en tan ínfimos sucesos; sino que debería esto reflejar, la imposibilidad de conocer la naturaleza absoluta, el engranaje desde dentro y desde fuera, la maquinaria al fin y al cabo, de tan basta e inusual creación.

Sepamos a pesar de todo esto, que nuestro objetivo en la vida sería, o debería ser mejor dicho, tratar de acercarnos lo más posible a toda esa naturaleza a través de estas extrañezas, y de muchas otras de diferente índole, pues solamente reflejan los resquicios, minúsculos e inescrutables, de todo lo Eterno y ajeno a nosotros y nuestro existirnos.
(Y te pregunto yo ahora cretino; ¿qué utilidad tiene realizar semejante acercamiento si jamás llegaremos a conocer ese teórico misterio indiscernible?)
Buena pregunta. Sirve, [como a mi parecer es lógico] en primer lugar para tener un puesto privilegiado en observar la más grande de las bellezas aun sin comprenderla, y, en segundo lugar, pues esta es la demostración de que, a pesar de la imposibilidad de abarcar ‘X’, esta existe, existió y existirá, ya que su reflejo prueba su existencia.
Decidme, ¿si vemos la sombra de ‘algo’, definimos que eso tiene existencia propia y que ese ‘algo’ no tiene porque existir y desconocemos si lo hace o no? o bien ¿aplicamos el razonamiento lógico de que el reflejo de ‘algo’ necesita de ese ‘algo’ para estar allí y, por lo tanto, ese ‘algo’ existe necesariamente aunque no lo veamos o comprendamos pues su reflejo (su sombra para entendernos) es y está, formando parte o siendo consecuencia de su sustancia primaria y “creadora” [el ‘algo’ vaya]?

En efecto, como asentís ahora frente a mi verme de ojos hacia dentro, la segunda pregunta es necesariamente la correcta, o al menos eso observamos por medio de la experiencia y la lógica día tras día.
De esta manera, amplificando dicha metáfora del ‘algo’ y su querida, queridísima sombra, demostramos la existencia de ‘X’;  (díselo) [está bien] perdonadme, un inciso; debemos entender que podemos aplicar ‘X’ a prácticamente cualquier sustancia (por llamarlo de alguna forma mínimamente coherente) que presente reflejos, sombras, consecuencias o similares; y con ello refutamos en gran medida las enseñanzas de un estimado escocés (y alguno que otro de sus colegas de profesión), que no contemplan la Sombra como parte consecuente del ‘algo’ sino como algo esencialmente diferente y sustancialmente individual.

[Siempre subjetivo por supuesto, se te olvida comentar esa dichosa subjetividad de la que tanto habla ese escocés]
(En efecto, no deberías haber obviado semejante explicación)
Entended queridos amigos, que no es necesario un análisis explícito acerca de dicha subjetividad; pues como es lógico según la explicación de la sombra y el ‘algo’; la sombra representa lo que todos, o casi todos, somos capaces de vislumbrar, (cada uno desde una posición, sensación, forma, etc. diferentes); la subjetividad, que es el reflejo de la objetividad, el ‘algo’.
Por ello mis estimados acompañantes de este múltiple y divertido soliloquio, debemos agradecer de por vida a la siempre consecuente y criticada subjetividad, al fin y al cabo sin ella jamás habríamos comprendido que es quien demuestra que existe algo Objetivo, Bueno, Bello, Verdadero; aquella complejidad [dijimos que la llamaríamos ‘X’].
Pues bien, ‘X’.


Por Draco